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Con el vientre de sus mujeres

Con el vientre de sus mujeres

Por Pascual Hernández del Moral.
sábado 05 de julio de 2014, 01:19h
Desde poco después de que, en el 610, el arcángel Gabriel le dictó a MAHOMA los suras mequinenses, preciosos por otra parte ("HE AQUÍ EL LIBRO INDUBITABLE QUE ES GUÍA DE LOS TIMORATOS") los musulmanes están intentando conquistar Europa. En el 711, ante la debilidad de los reyes godos, invaden Europa por el sur, y llegan hasta Poitiers, donde son parados por Carlos Martel; pero se quedan en la península durante 700 años. Nos han dejado, justo es reconocerlo, hábitos, comidas y costumbres que aún prevalecen; y monumentos artísticos de extraordinaria belleza, como Mezquita de Córdoba (que están reivindicando con insistencia como propia, con apoyo de algunos desnortados), o la Alhambra, cuya construcción comenzó mi paisano Alamar, llamado "el Rojo" por el color de su pelo, no por su inclinación política. Lo volvieron a intentar con la toma de Constantinopla, a finales del siglo XV, y la conquista del Bizancio, y de los territorios del medio oriente. Los otomanos mantuvieron el califato hasta que Ataturk modernizó Turquía. Por el extremo oriente, los tártaros mogoles conquistaron los territorios de la actual Rusia, llegando hasta Polonia. Pero doctores tiene la Universidad que saben más que yo de estas historias.
 
Todos los intentos fracasaron. Las hordas de la YIHAD repiten hoy que, cuando los islamitas consigan conquistar Europa, habrán cumplido el mandato de Alá y todo el mundo será musulmán, con la ayuda de Alá el Misericordioso. Por eso, está más que justificada, para ellos, la violencia que ejercen sobre el mundo no musulmán. Y en eso estamos.
 
Ya en 1974 BUMEDIAN, a la sazón presidente de Argelia, dijo en la ONU que el hemisferio norte sería conquistado por los del hemisferio sur, que irrumpirían no precisamente como amigos.  Y añadió: "SERÁ EL VIENTRE DE NUESTRAS MUJERES EL QUE NOS DÉ LA VICTORIA. Igual que los bárbaros acabaron con el Imperio Romano desde dentro, los hijos del islam, utilizando el vientre de  nuestras mujeres, colonizarán y someterán a toda Europa". Prácticamente lo mismo han dicho BIN LADEN, el imán AL QADARAWI y GADAFI. Y vamos camino de ello.
 
La propia Europa está cavando la tumba de su civilización. El abandono de la familia, que no cuenta con ninguna protección ni de los gobiernos ni de la sociedad, la caída del índice de natalidad de los europeos, el envejecimiento de una población adocenada y muelle que la hace cobarde, y la atracción que la vida confortable de Europa ejerce sobre estos pueblos, entre otras razones, ha llenado la vieja Europa de vientres de mujeres musulmanas, como pronosticó BUMEDIAN. Casi se puede asegurar que en unas pocas decenas de años, la población de origen musulmán alcanzará el 50 % del total, algo más en algunos países centroeuropeos, sean musulmanes del sur, sean de procedencia turca.
 
Y con las mujeres, llegaron las normas de la sharía, ("EL CAMINO DEL ISLAM"), que se hace socialmente evidente en la indumentaria de algunos hombres y de todas las mujeres; desde el terrible BURKA al más soportable NIGAB. Y los hijos, que comparten colegio con los nuestros, no se acaban de integrar, a pesar de los esfuerzos que realizan los profesores: en nombre del respeto a SU libertad religiosa, intentan que ocultemos y no respetemos los símbolos y hábitos nuestros, porque, dicen, "ofenden" su sensibilidad.
 
Voces se alzarán en contra de la sentencia del TRIBUNAL EUROPEO DE DERECHOS HUMANOS, que respalda la ley francesa de 2010, que prohíbe el velo integral -burka y nigab- en los lugares públicos, aduciendo razones de seguridad, de "preservar las condiciones de la vida en común". Si cualquiera de nosotros fuéramos permanentemente con un pasamontañas de los usan los antisistema, seguro que la policía nos lo haría quitar por las mismas razones, aunque adujéramos argumentos sobre ejercicio de nuestra libertad. Las musulmanas a las que la policía les obliga a descubrir su rostro arguyen sobre la falta de respeto de la policía a su libertad religiosa.
 
En España, a diferencia de Francia, no se ha legislado sobre el particular en el ámbito del Estado; las regulaciones del uso de estos indumentos han sido de ámbito local, sobre todo en Cataluña, que, dicho sea de paso, han tenido que ser suspendidas.
 
Quizás sería conveniente que el gobierno se planteara esa cuestión y otras, derivadas de la sutil penetración de lo musulmán en España. Que se tenga en cuenta la amenaza que hace unos días vertió por un canal de televisión, y en español, un iluminado yihadista sirio: "ESPAÑA ES LA TIERRA DE NUESTROS ABUELOS Y NOS VAMOS A ABRIRLA, CON EL PODER DE ALÁ". No echemos la advertencia al vacío.
 
¡Olé, la alianza de civilizaciones que preconizaba el ínclito Zapatero!
 
Un amigo mío dice: "Amigos cuánto quieras, pero la burra en tu prado; ni siquiera en la linde, que es de los dos". Pues eso.
 
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