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Citar o no citar a 'ese', he ahí la cuestión

Citar o no citar a 'ese', he ahí la cuestión

martes 23 de julio de 2013, 13:20h
Hay días en los que parece que Freud está especialmente presente sobrevolando la política española. Si usted ha leído -y le recomiendo, si no, que lo haga- 'psicopatología de la vida cotidiana', verá que se dan actos fallidos, actitudes, olvidos y omisiones que solamente pueden deberse a un deseo inconsciente (o no) de alejarse del nudo del conflicto, de aparcar aquello que nos quita el sueño.

Ignoro si hay algo que le quite el sueño a Mariano Rajoy. Una vez le pregunté, en medio de la tormenta, si dormía bien y me respondió con un "estupendamente" que me dejó muerto de envidia: el hombre que sin duda tiene más problemas de España no padece de insomnio, como nos ocurre a la mayoría de los mortales al menor contratiempo. Quizá para triunfar en política, o en la vida, hay que garantizarse al menos seis horas de sueño profundo e ininterrumpido. Y, claro está, sin pesadillas.

El ex tesorero del Partido Popular y hoy recluso en Soto del Real es, sin duda, una pesadilla de vigilia. El hecho de que Mariano Rajoy se niegue a citarle por su nombre resulta, desde el punto de vista periodístico, curioso; desde la óptica freudiana puede querer decir mucho más. A Rajoy ya sabemos que le encantan las frases vaporosas, livianas, descomprometidas, del tipo "usted me pregunta por 'eso'" -sin citar qué es eso de 'eso'-, o "y tal", con lo que se pone punto final a una pregunta molesta de un periodista o a una interpelación pugnaz en una sesión de control parlamentario. Algunos marianólogos lo consideran pereza verbal, o, entiéndame usted la broma, galleguismo extremo. Yo creo que es una faceta de su personalidad y una muestra más de su estrategia, que confesadamente no quiere "líos".

Y lo del ex tesorero a quien jamás se cita por su nombre es, para el inquilino de La Moncloa, un lío. Uno de esos líos que se niegan a pudrirse, porque contra el mal de ojo del malvado, valga la redundancia, los curanderos, contra lo que hace el asesor Arriola, jamás recomiendan la quietud mientras el veneno te sube a la cabeza. Creo que ha hecho bien Rajoy rectificando y, aunque algo tarde, anunciando que irá al Parlamento a explicar 'todo eso' y, sin duda, algo más. Para mí, el test consiste ahora en saber si pronunciará explícitamente el nombre del ex tesorero encarcelado o lo orillará, que es casi tanto como intentar orillar la cuestión nuclear; ya se sabe que, en política, las formas valen tanto como el fondo. Es el momento de agarrar el toro por los cuernos, anunciar que se va a gobernar de otro modo y pedir colaboración más que nuevas rencillas. Y al ex tesorero, que le den. Por cierto, ahora caigo en que yo tampoco he escrito, hasta aquí, el nombre maldito de Luis Bárcenas. Este Freud...
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