Por siglos Asia ocupó la preeminencia económica. Todo apunta a que ocurrirá de nuevo
Las siglas BRIC salen siempre a relucir cuando se habla de las potencias económicas del siglo XXI. Las mismas encabezan los nombres de cuatro países que habrán de transformarse en turbinas internacionales de crecimiento económico: Brasil, Rusia, India y China. De los cuatro países anteriores hay dos que habrán de jugar un papel predominante. A estos se los suele identificar con una contracción: Chindia. Obviamente hablamos de China e India. El porqué éstos habrán de resultar tan importantes se relaciona con su condición de imanes de inversión y propulsores de desarrollo.
Tanto a China como a la India se trasladarán miles de empresas, que representarán millones de puestos de trabajos creados allí a expensas de perderse en Estados Unidos, Europa o Japón. China continuará atrayendo al sector manufacturero de la misma manera en que la India lo hará con el sector de los servicios.
China desplazó ya a Estados Unidos como primer destino internacional de inversiones extranjeras y sigue haciendo crecer su porcentaje en el volumen de las exportaciones globales. Dicho país es ya el mayor productor mundial en rubros tales como el acero, el cemento y el carbón, al tiempo en que mantiene un dominio absoluto en las manufacturas de bajo costo. Sin embargo, tal como pasó con Japón el suyo es un proceso de sofisticación tecnológica en ascenso. En el área de las manufacturas China irá ocupando espacios crecientes a expensas de lo que actualmente conocemos como el mundo industrializado.
India, de su lado, es el gran magneto del área de los servicios. Graduando todos los años a medio millón de ingenieros y contando con una clase media mayor que la población entera de la Unión Europea, este país puede competir ventajosamente en un sector muy particular: la "materia gris de bajo costo".
Habiéndose iniciado en el sector de los servicios en el ámbito de los "call center" (centros de llamadas telefónicas para la obtención de información), India evolucionó hacia el sector de la tecnología de la información.
Hasta hace pocos años atrás la llamada "Nueva Economía" constituía la clave del crecimiento económico norteamericano. La misma se asentaba fundamentalmente en la tecnología de la información y tenía su epicentro en lugares tales como Silicon Valley o la Ruta 128 de Boston.
Hoy, la " Nueva Economía" se está mudando a India. Cientos de miles de empleos en este sector migran todos los años de Estados Unidos a la India, previéndose un aumento anual de 40% en dicha tendencia hasta el 2010.
Chindia se plantea en cada una de sus dos áreas de servicios y manufacturas como el sector más dinámico del planeta.
En el momento mismo en que ambos países se decidan a combinar sus ventajas comparativas, tendrá lugar una auténtica revolución económica. Ello llevaría a lo que Robert Reich denomina los "servicios simbólicos-analíticos", es decir, la fase más avanzada de los procesos productivos en la cual se produce un híbrido entre manufactura y servicios.
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