Tendencia Mundial
Luego del boom de la IED experimentado en la década del noventa, los flujos de
IED globales disminuyeron abruptamente en 2001 (41%) y mostraron una tendencia decreciente en los dos años subsiguientes.
La recuperación de los flujos mundiales tuvo lugar en 2004 (28%) y continuó en
2005 y 2006 (34% y 47%) impulsada por el importante aumento experimentado por los países en desarrollo. En 2004 la región de América Latina experimentó un aumento de los flujos de IED del orden del 52% con respecto al año anterior, mientras Asia recibió ingresos de IED un 47% superiores. Los países en desarrollo de la región africana recién mostraron recuperación en el 2005, con un 63% de aumento respecto al 2004.
Los países desarrollados continuaron liderando las emisiones de IED durante 2005-2007, ubicándose en primer lugar Reino Unido y luego China, Francia y los
Países Bajos. No obstante, hubo importantes aumentos en los flujos de salida de
IED por parte de los países en desarrollo encabezados por China y Rusia.
El aumento de la demanda de productos básicos se reflejó en el pronunciado aumento de las IED relacionadas con los recursos naturales, aunque el sector de los servicios siguió siendo el sector dominante para la IED
La Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina
Durante la década del noventa se recibieron significativos flujos en concepto de
IED, los cuales mostraron una tendencia creciente desde un promedio de US$ 4.000 millones (1992-1995), a una media de US$ 8.000 millones (1996-1998) hasta alcanzar el pico de US$ 24.000 millones en 1999, monto obtenido como consecuencia de la venta de YPF
A partir de ese momento se produce un profundo cambio en la tendencia de los flujos de IED. Al complejo escenario local se agregó el desplome de los flujos de IED a nivel mundial, que se redujeron en más de 40% entre los años 2000 y 2001, y continuaron contrayéndose hasta el 2003, año a partir del cual la IED a escala global volvió a crecer.
Luego de la crisis y el abandono de la convertibilidad, en el año 2003, la IED en Argentina llegó a las cifras más bajas, por alrededor de US$ 1.600 millones.
A partir de 2004 los flujos retomaron una tendencia creciente. El crecimiento económico junto al aumento en los niveles de rentabilidad y la recuperación de la competitividad impulsaron una nueva fase de crecimiento de la IED recibida en el país.
Entre 2004 y 2008 la IED creció a una tasa anual acumulada del orden del 40%, casi duplicando la tasa de crecimiento correspondiente a la inversión doméstica, que alcanzó el 22% en igual período.
Como resultado, en 2008 los montos de IED treparon a US$ 7.979 millones. Se prevé que la crisis del contexto internacional repercuta negativamente en los flujos de inversión a nivel mundial, lo que es esperable que también impacte sobre la economía argentina.
La composición de la Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina
En cuanto a la composición de la IED, pueden diferenciarse dos períodos.
Durante el primer período (2002-2004 ) las IED están vinculadas a los aportes de las casas matrices para sanear sus filiales locales y cancelar deudas. Esto se vio con particular claridad en los sectores productores de servicios.
En el segundo período (2005-2008), se verifica un aumento en la participación de las inversiones vía nuevos aportes de capital y reinversión de utilidades que, en conjunto, representaron el 75% de la financiación de la IED. Según un completo informe de Prosperar, la Agencia Nacional de Inversiones, los aportes se orientaron más a ampliaciones, estiramientos de planta y nuevos proyectos productivos. Por tanto, en los últimos años se distingue una mejora en la composición de la IED que es explicada principalmente por el incremento de la capacidad productiva de las empresas extranjeras
establecidas en el país, por el ingreso de nuevas firmas transnacionales y por la apertura de nuevas plantas productivas (inversiones greenfield).
En cuanto a las transferencias accionarias (cambio de manos), las más importantes de los últimos años tuvieron lugar en el sector petróleo (Pecom Energía, Vintage, Pioneer) y de alimentos y bebidas (Quilmes), pero se registran en todos los sectores destacándose cemento (Loma Negra), metales (por el canje de Tenaris) y servicios varios.
IED por destino
Producto de la devaluación y consecuente mejora del tipo de cambio, la etapa post crisis estuvo caracterizada por el arribo de inversiones mayoritariamente hacia los sectores transables, tanto de bienes como de servicios, cuyo destino principal fue ampliar la capacidad productiva de las empresas extranjeras, en un contexto de creciente integración a las cadenas de valor regionales y globales.
Aquellos sectores de la economía que han recibido una mayor proporción de las inversiones durante el último año fueron los vinculados con la industria manufacturera, liderando la recepción de inversiones externas con el 48,2% del total. Los sectores de recursos naturales (23,9%), los servicios (22,0%) y el sector financiero (5,9%) siguieron en orden de importancia. A nivel más desagregado, se observa que los sectores más dinámicos en la recepción de inversión extranjera fueron el sector productor de petróleo, seguido por la industria automotriz y, en menor medida, la producción de metales comunes, la minería, el comercio, la industria química, la industria del caucho y plástico, y el sector privado financiero.
Más allá de estos sectores, también se registraron (previo a la crisis con el agro) inversiones extranjeras relacionadas con el sector agropecuario, tanto las inversiones en explotaciones “tradicionales” como aquellas inversiones o proyectos en diversos rubros asociados al agro y la comercialización como bodegas, frigoríficos, plantas de biodiesel, plantas procesadoras de aceites y puertos.
IED por país de origen
El hecho novedoso de estos años fue la irrupción de Brasil como inversor de importancia. Las empresas brasileñas no habían sido un actor importante durante la “oleada” de IED de los noventa (como sí lo habían sido las empresas chilenas, por ejemplo). Esta ausencia se revirtió en los últimos años, en los que las empresas brasileñas han ocupado posiciones de importancia en varios sectores de actividad (cemento, cerveza, frigoríficos)
La importancia de Brasil a partir de 2001 se dio fundamentalmente a través de compras de empresas ya existentes, no de la creación de nuevos emprendimientos productivos. Esto fue así con la salvedad de Mega, empresa petroquímica en la que Petrobras posee una participación del 34%. Entre las compras realizadas por empresas brasileñas en Argentina se destacaron: Acindar, Pecom, Quilmes, Loma Negra, Swift Armour. Estas compras colocaron a Brasil entre los cinco mayores inversores de Argentina.
No obstante, los flujos de IED hacia Argentina continúan siendo liderados por los capitales españoles, que en el período 2006-2007 representaron casi un cuarto de la IED total recibida en el país (fundamentalmente orientados a telecomunicaciones). Le siguieron en importancia los capitales de origen brasileño y los provenientes de Estados Unidos. Entre los inversores latinoamericanos se destaca también Chile, con un 8% de los flujos de IED hacia Argentina en 2007 y, en menor medida, México.
Varios factores explican el fuerte crecimiento verificado en los últimos años de la
IED de Brasil en Argentina:
- La clara política de internacionalización de las firmas brasileñas,
- La política del BNDES (Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico e
Social) en apoyo de esa estrategia,
- La integración regional en curso – institucionalizada a través de tratados
bilaterales y del Mercosur -
- La coyuntura argentina.
No se dispone de datos desagregados como para analizar qué países están retirando sus inversiones. Sin embargo los sectores vinculados con servicios privatizados (energía, aguas, transporte) han sido los más impactados por el retiro de las empresas extranjeras. Muchas de las empresas afectadas por el congelamiento de las tarifas, y los cambios de las reglas de juego, aún siguen en juicio contra la Argentina ante los tribunales del Banco Mundial. (CIADI)
Con vistas al futuro, la evolución reciente de la IED muestra una nueva dinámica, tanto para los sectores tradicionales receptores de IED (agro, automotriz, hotelería) como para los “nuevos” (servicios transables, minería).
No puede dejar de destacarse la importancia para las IED de la seguridad jurídica, del mantenimiento de reglas de juego claras, la disponibilidad de información y la estabilidad macroeconómica
Alicia Caballero
Investigadora, Departamento de Economía, UCA