En un comunicado, recientemente divulgado por la oficina de prensa de la Casa de Nariño, se expresa que el gobierno sueco confirmó que las armas decomisadas efectivamente se fabricaron allí y en 1988 fueron vendidas al Venezuela. La pregunta es ¿Cómo las armas pertenecientes a la Fuerza Militar venezolana lograron “caer” en manos de la guerrilla colombiana, si Hugo Chávez, como ha reiterado, no apoya a las FARC?
La anterior pregunta queda sin respuesta, pues las únicas intervenciones del presidente venezolano al respecto no han ofrecido explicación alguna y por el contrario se han centrado en adoptar medidas que pueden y van a afectar a los dos países. Uno de los anuncios hechos por Chávez se refiere al congelamiento de las relaciones comerciales que sostienen los dos países.
Cabe recordar que las transacciones comerciales del año pasado entre los dos países fueron de poco más de 7 millones de dólares; además, el mercado binacional ha aumentado en los últimos cinco años favoreciendo a exportadores mayoritariamente colombianos y a consumidores venezolanos que quedarían perjudicados ante la falta de plazas para la venta de sus productos y de proveedores que los surtan, respectivamente.
El Ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata aseguró que “no es fácil para Colombia buscar mercados y tampoco para Venezuela buscar proveedores". Así mismo, el presidente de la Cámara de Integración Venezolano Colombiana, Daniel Montenegro, dijo que “la sustitución de las importaciones colombianas traería a Venezuela consecuencias como aumento de costos y complicaciones de logística".
Sumado a lo anterior, Chávez amenazó con expropiar las empresas colombianas en territorio de su país, de llegar a recibir otra “agresión”.
Otra de las medidas tomadas por el mandatario venezolano fue la de retirar de Colombia al embajador y en general a todo el personal diplomático de su país. De esta forma, el funcionario Gustavo Márquez, ya se encuentra en Venezuela, mientras que la oficina consular de ese país en territorio colombiano cerró sus puertas y no está atendiendo requerimientos ni de los nacionales ni de los propios venezolanos.
En un tercer punto, Chávez ordenó reforzar la seguridad en la frontera colombo-venezolana, por la que diariamente circulan cientos de personas y vehículos de los dos países, prohibiendo la entrada a los productos de procedencia colombiana y a los carros con placas de este país.
El mandatario venezolano advirtió además, que romperá definitivamente los lazos con Colombia ante una eventual próxima declaración verbal de parte del Ejecutivo del presidente Álvaro Uribe que signifique un nuevo ataque contra Venezuela.
"Sencillamente romperíamos relaciones con el Gobierno de Colombia, y preparémonos para eso. ....ya basta de acusaciones irresponsables contra nuestra patria sabiendo que es absolutamente falso que Caracas facilite armas a guerrilla alguna y así se lo he dicho una y 500 veces y hasta demostrado", concluyó.
De otra parte, el secretario general de la OEA, José Miguel Inzulsa lamentó la decisión de Hugo Chávez haciendo un llamado para que ambos gobiernos establezcan un diálogo. "Éstas son medidas que afectarían a mucha gente, espero que esos planteamientos del gobierno venezolano no se ejecuten, considero que el camino indicado es el diálogo", puntualizó Insulza.
Por ahora no se sabe cuál es el camino que va a tomar este nuevo episodio en la crisis de las relaciones entre los dos países, lo que si queda claro es que el presidente venezolano actúa impulsiva y caprichosamente sin pensar en las consecuencias que sus decisiones puedan traer incluso para su propio país.
Como expresó Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Federación Nacional de Avicultores, Fenavi: " Aquí es claro que no se pueden mezclar caprichos de carácter político con asuntos netamente comerciales".