Estos 500 millones se unirán a los 1.000 millones de euros que el Ejecutivo español comprometió en enero para apoyar proyectos de desarrollo agrícola y seguridad alimentaria durante el próximo lustro, con el objetivo de luchar contra el hambre.
Zapatero intervino en la inauguración de la reunión del G8 dedicada a la seguridad alimentaria junto al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi; el presidente estadounidense, Barack Obama; el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; y el presidente ruso, Dmitri Medvédev.
En este encuentro, celebrado a puerta cerrada, participaron además de las principales potencias económicas, los países emergentes y jefes de Estado y de Gobierno de varios Estados africanos.
Con sus 1.500 millones de euros destinados a la seguridad alimentaria, España se convertiría en uno de los principales contribuyentes al fondo de 10.800 millones que podría aprobarse hoy en la cumbre para los próximos tres años.
Región prioritaria
Zapatero señaló a África como región prioritaria de las actuaciones de la comunidad internacional y recordó que no basta con incrementar el presupuesto de cooperación al desarrollo, sino que hay que será más eficaces en la prestación de las ayudas.
Hizo así un llamamiento a los miembros del G8 para respaldar al equipo de alto nivel de Naciones Unidas sobre seguridad alimentaria, que trabaja con los países en desarrollo para formular sus planes nacionales e identificar sus necesidades de financiación.
Es necesario "evitar la duplicidad de nuestras acciones y reforzar nuestra coordinación", recalcó Zapatero tras recordar que hoy hay 100 millones de personas más sufriendo malnutrición que en 2008.
El presidente del Gobierno español confió en que tras este encuentro, con el que concluye la cumbre del G8 de L'Aquila, la seguridad alimentaria se mantenga como prioridad en la agenda internacional.
Y propuso evaluar los resultados en la reunión del G20 que se celebrará en Pittsburg (EEUU) en septiembre.
España, según apuntó, aprovechará la presidencia de la UE que ostentará en el primer semestre de 2010 para avanzar hacia el objetivo de la seguridad alimentaria, convencida de que "globalización implica gobernanza y responsabilidad compartida".
"La crisis económica y financiera ha traído esta oportunidad bajo el brazo, nos sitúa inaplazablemente ante este desafío de dimensiones históricas", manifestó.
Zapatero, que agradeció al G8 la invitación a esta cumbre, consideró que se trata un reconocimiento al esfuerzo que está realizando España en los últimos años en la lucha contra el hambre y la pobreza.