La CNC, Anged, Asedas y Aces se oponen a la normativa de Sebastian
La Ley del Comercio perpetúa los privilegios de las Comunidades Autónomas
La última esperanza que tenía la gran distribución y la Comisión Nacional de la Competencia de que se retocara la Ley de Comercio se ha esfumado. El Gobierno dará luz verde a la reforma de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista permitiendo a las Comunidades Autónomas continuar con su intervencionismo imponiendo los límites a la implantación de nuevos establecimientos.
El Gobierno da luz verde durante el Consejo de Ministros a la reforma de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista, que finalmente mantendrá la misma estructura protectora a favor del pequeño comercio y consolidará las trabas en algunas comunidades autónomas a las grandes superficies.
En esta ley habían puesto sus esperanzas la gran distribución y la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) se hayan esfumado, ya que este proyecto de Ley permite a las autonomías fijar sus propios criterios para dar licencia de apertura a los comercios y mantener su carácter intervencionista. Con esta medida, el ejecutivo pretendía adaptar la normativa española a las exigencias del mercado interior y al Derecho Comunitario, que exige la eliminación de los obstáculos a la libertad de establecimiento y a la libre prestación de servicios. No obstante, la posición de las Comunidades autónomas, capitaneadas por Cataluña, que pretende favorecer al comercio local se ha impuesto en este caso.
Así, la normativa ha recibido críticas por parte de la CNC. El organismo presidido por Luis Berenguer considera que este texto es “discriminatorio” para las grandes superficies y que no supondrá cambios sobre la situación actual. La CNC insta a Industria a que elabore una nueva ley de comercio con las mismas reglas de juego tanto para los pequeños establecimientos como para los grandes. Es decir, pide que se eliminen las licencias y las trabas a la apertura de los nuevos hipermercados o comercios de gran tamaño como pueden ser Leroy Merlin, Ikea, MediaMark o El Corte Inglés.
Mientras el pequeño comercio ve bien el texto, que deberá ir al Parlamento, tanto la gran distribución, como la CNC creen que generará una gran conflictividad porque las empresas a partir de enero próximo recurrirán la denegación de las licencias en los tribunales a lo que tienen derecho según la Directiva de Servicios.
Ante estas críticas, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, recordó el pasado día 19 de junio que esta normativa incluye la libertad de establecimiento, con "ausencia de autorización" con carácter general, aunque recoge la posibilidad de que las autoridades competentes establezcan un régimen de autorización de instalación siempre que sea "necesario, no discriminatorio y proporcional", entre otros criterios. "Se elimina completamente la arbitrariedad", afirmó.
Aún así, La CNC no es la única que se ha opuesto a la nueva ley de comercio de Sebastián. Anged, la patronal de las grandes superficies; y Asedas y Aces, las dos asociaciones que agrupan a las cadenas de supermercados han manifestado también a Industria su rechazo a la normativa. Consideran que, lejos de aumentar la libertad comercial, puede incrementar las trabas a la apertura de nuevos establecimientos.