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París ofrece un cara a cara de Picasso con los grandes de la pintura

París será a partir de hoy el escenario del diálogo permanente que Pablo Picasso (Málaga, 1881-Mougings, Francia, 1973) tuvo con los maestros de la pintura, una relación "de inmersión y empatía completa con los pintores", en palabras de Anne Baldassari, una de las dos comisarias de la exposición 'Picasso y los maestros' que podrá verse en el Grand Palais de la capital francesa hasta el próximo 2 de febrero.
  Además, el Museo del Louvre y el de Orsay completarán la muestra dedicada a la influencia de autores como Tiziano, Goya, Renoir o Manet en el artista malagueño y la interpretación que hizo de sus obras.

   Procedentes de más de sesenta prestigiosas colecciones públicas y privadas, nacionales e internacionales, entre ellas el Museo del Prado, la muestra cuenta con 210 óleos, dibujos y grabados, obras valoradas en un total de 2.000 millones de euros y ha contado con un presupuesto de unos 4,3 millones, lo que hace de 'Picasso y los maestros' una de las exposiciones más caras de la historia de los museos franceses, según 'Le Monde'.

   Picasso tendrá con el Greco, Velázquez, Goya, Chardin, Ingres, Courbet, Degas, Cézanne, Tiziano o Van Gogh en estos tres espacios parisinos su particular cara a cara, sus relecturas, influencias y la visión subversiva del autor cubista.

   Académico y, al mismo tiempo, destructor encarnizado de las formas establecidas, Picasso entabla permanentemente un tenso diálogo con la tradición pictórica y su postura no es, como ocurre en otros artistas de su generación, el simple reflejo de una época en plena mutación, sino un elemento motor, constitutivo de su proyecto pictórico.

   Se produce desde su primera gran obra alegórica, 'Ultimos momentos' (1896), hasta las últimas telas inspiradas en Velázquez, Tiziano y Rembrandt, donde bajo las máscaras de mosqueteros, músicos o matadores reina el motivo de un autorretrato obsesivo, según relata Baldassari.

   El periodo de las variaciones de obras de Delacroix, Vélazquez o Manet (1950-1962) es el episodio más conocido y explícito de esta etapa de relectura crítica que atraviesa el conjunto de su obra y que la exposición 'Picasso y los maestros' presenta confrontando pasado y presente más allá de las rupturas estilísticas y de las innovaciones formales.

   La pintura picassiana es la única guía para ver al Greco, Velázquez, Goya, Zurbarán, Ribera, Meléndez, Poussin, Le Nain, Dubois, Chardin, David, Ingres, Delacroix, Manet, Courbet, Lautrec, Degas, Puvis de Chavannes, Cézanne, Renoir, Gauguin, Rousseau 'el aduanero', Tiziano, Cranach, Rembrandt o Van Gogh.

   Canibalismo pictórico


   Un "canibalismo pictórico sin precedentes", según la directora del Museo Nacional Picasso de París, que se puede ver en la trayectoria de Picasso, que se erige en sistema "la pintura de la pintura". Así, rompiendo con los procesos academicistas de transmisión y reproducción de la tradición, este nuevo método sitúa la pintura en el corazón del conocimiento del mundo.

   De manera simultánea, dos conjuntos temáticos de las obras de Picasso se han reunido en el Museo del Louvre en torno a 'Mujeres de Argel' de Delacroix, y el Museo de Orsay alrededor de 'Desayuno en la hierba' de Manet.

   Picasso expuso a los 19 años en el Grand Palais de París, cuando se inauguró el edificio con motivo de la Exposición Universal de 1990 y figuraba en la selección oficial española. Entonces descubre las obras más representativas de todas las grandes corrientes artísticas europeas contemporáneas.

   En el Museo del Louvre es donde Picasso, desde su primer viaje a París, estudia el arte de las escuelas francesa, flamenca e italiana y descubir el arte ibérico en el invierno de 1905 gracias a las exposición de los relieves Osuna, provocando una investigación que le conducirá al cubismo.

   Así, en 1947 coloca al lado de Zurbarán, Delacroix y Courbet los siete lienzos que estaban destinados al nuevo Museo de Arte Moderno, para ver si su pintura "aguantaba" al lado de la de los grandes maestros.

   En un homenaje excepcional que se le rindió en 1971 con motivo de su 80 cumpleaños, su 'Arlequín' de 1923 se colgó en la Gran galería del Louvre en presencia de Gilles de Watteau, considerado el maestro de los maestros.

   Finalmente, el Museo de Orsay, que no existía en la época de Picasso, conserva hoy las obras de Manet, los impresionistas y post impresionistas que revolucionaron sus conceptos pictóricos y sus convicciones en 1900.
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