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Animalario invita el público "a la pelea" en su nuevo espectáculo

"Estáis invitados a la pelea", así resumió este martes el director Andrés Lima su nuevo espectáculo, 'Urtain', realizado por el Centro Dramático Nacional y el grupo Animalario, en cartel desde el 25 de septiembre hasta el 2 de noviembre en el Teatro Valle-Inclán de Madrid. La obra cuenta la vida de José Manuel Ibar, 'Urtain', boxeador vasco que alcanzó un gran éxito en los años 60 y 70 y se suicidó en 1992, en vísperas de los Juegos Olímpicos de Barcelona.
   Roberto Álamo protagoniza el espectáculo, que cuenta también con Alberto San Juan, Raúl Arévalo, Luis Bermejo, Luis Callejo, Alfonso Lara, María Morales, Estefanía de los Santos y Luz Valdenebro. Los actores se dividen en diversos personajes, desde familiares del boxeador hasta periodistas, entrenadores y personas que rodeaban al deportista. "Me he acercado al personaje con mucho respeto. No le conocí, pero sí a la gente que convivió con él", reveló Álamo.

   También conocido como "el Morrosko de Cestona", el boxeador, durante muchos años, "fue utilizado como un símbolo, una marca, como la del toro, el coñac, o la España de raza que tanto gustaba a Franco", matizó Lima. "Pero su vida pasa a ser más interesante en el momento en que le abandonan y él empieza a buscar su propio camino. Es un héroe trágico clásico, como los de las tragedias griegas", añadió.

   Historia de tabúes

   "Es una historia de dos tabúes: el boxeo y el suicidio, dos temas estigmatizados de los cuales no se habla mucho", definió Juan Cavestany, autor de la obra. "En 2000, empecé a escribir un guión cinematográfico sobre la vida de Urtain. Como la película no salió adelante, fue inmediato pensar en una adaptación teatral", detalló Cavestany, que confesó no ser muy aficionado al boxeo, lo que le llevó a realizar un gran trabajo de documentación, aparte de las entrevistas que hizo con amigos y familiares de Urtain.

   El lenguaje cinematográfico fue mantenido en la versión teatral de 'Urtain', contado en 'flashback', que utiliza recursos como la iluminación (de Valentín Álvarez y Pedro Yagüe) para marcar diferentes épocas. El vestuario y el escenario (un ring de boxeo) han estado a cargo de Beatriz San Juan. 

   La sonorización ha sido diseñada por Nick Powell. "La función es muy musical", detalló Lima. "No queríamos una música triste porque ya es una historia trágica. Buscábamos algo duro, como un sonido de hacha que representa la violencia y también es un símbolo de su lugar de procedencia", explicó Powell, que usó una grabación de hachas captada en el País Vasco. "Creo que la música tiene algo abstracto que nos lleva inmediatamente a las emociones", añadió el director.

   "Excitación y brutalidad"

   "Tanto el espectáculo como la vida de Urtain están marcados por la excitación y la brutalidad", dijo Lima. "Él era un niño grande, de manos grandes y con un corazón grande. Creo que ésta es una buena definición de 'nuestro' Urtain", apuntó Álamo.

  "Todos los que convivieron con él dicen que era un hombre bueno, inocente y generoso", explicó Cavestany. "Pero intentamos evitar la imagen del 'bruto noble a quien todos quieren engañar', tan común en el mundo del boxeo. Urtain no era sólo un bonachón inocente", subrayó. 

   "También enseñamos el hombre que se convirtió en un fenómeno de masas y de la propia masa",
añadió Alfonso Lara, que comparte el papel de 'manager' con Alberto San Juan. Por su parte, Luis Bermejo destacó la interactividad del espectáculo: "La función permite que intercambiemos opiniones con el público".

   "A partir de esta obra, fue posible hacer un viaje al interior de la cabeza de Urtain y a la España de aquellos años", señaló Cavestany. "Los deportes y Urtain representan una manera de hablar de la violencia y de la educación violenta de la época, muy relacionada con el miedo", concluyó Lima. 
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