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Mucho alto cargo y no tantos militantes en la celebración de los '100 días'

Zapatero pide confianza ciega en él para sacar a España del “frenazo” económico

· El Gobierno "movilizará 60.000 millones" hasta 2010

Los que esperaban escuchar de nuevo la palabra ‘crisis’ se quedaron con las ganas. José Luis Rodríguez Zapatero acudió al teatro de la Casa de Campo para  presumir de su gestión en estos primeros cien días de Gobierno ante casi todos sus ministros – no estaba Solbes- y los miembros de su nueva Ejecutiva que le arroparon en el escenario.
A lo más que llegó el líder del PSOE  fue a reconocer que “estamos sufriendo un frenazo en nuestro crecimiento económico”, que nos obligará a mantener austeridad en el gasto pero adelantó que el Gobierno sabrá poner solución a este frenazo – aunque no dijo cómo- sin tocar las políticas sociales. Ese será “el límite” que pondrá al dialogo con las demás fuerzas políticas con las que va a iniciar conversaciones esta misma semana. “Espero que pueda tener frutos políticos”, dijo en referencia concreta a la entrevista que mañana mantendrá con Mariano Rajoy.

Llegó, vio y venció. Como un césar. Rodríguez Zapatero, que acudió a la Casa de Campo con un serio traje de chaqueta y encorbatado pese al calor que caía,  empleó casi una hora en desgranar el mismo discurso machaconamente escuchado en sus escasas comparecencias   parlamentarias, y adelantado en gran parte ayer lunes por el vicesecretario general del PSOE José Blanco, al término de la Ejecutiva del partido.

El acto, que resultó ciertamente pobretón ya que no se vio ni una sola banderita del PSOE que animara el mitin, acudieron cerca de un millar de incondicionales militantes que aplaudieron lo justo y en los momentos más álgidos como cuando felicitó al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a la Guardia Civil y la Policía Nacional por la detención de la cúpula de ETA y la desarticulación del comando Vizcaya, operación que calificó de “muy eficaz”. 



Enfado por las duras críticas del PP

Lo primero que hizo el líder del PSOE fue mostrar su enfado por las duras críticas que ha sufrido por parte del PP por la convocatoria del acto de celebración de sus cien días de Gobierno, que para la oposición están marcados por la  crisis económica y la inactividad del Ejecutivo. Una palabra, por cierto, que no quiso volver a pronunciar, y que en esta ocasión sustituyó por “frenazo de nuestro crecimiento económico

Durante todo su discurso quiso infundir ánimo y optimismo de cara al futuro convencido de que nuestro país “recuperará la fortaleza y la capacidad para crear empleo”. El líder del PSOE recordó que el Gobierno ya ha tomado una serie de medidas “para paliar la situación de las familias y de los sectores más desfavorecidos” – los famosos 400 euros, entre otras- , adelantó que habrá más medidas “en un futuro inmediato”, pero se quedó ahí porque no concretó cuáles. Tampoco reconoció que las cuentas del estado están en números rojos y siguió presumiendo de superávit como si el cumplimiento de las promesas electorales no se lo hubieran ‘comido’.

Un acto de fe

En su afán por convencer de que saldremos adelante casi pidió un acto de fe para que los ciudadanos confíen en él  para lo que solicitó asimismo ayuda a las fuerzas “sociales y políticas”con las que espera alcanzar “consensos” durante las reuniones que iniciará esta misma semana. La primera, con el líder de la oposición, Marinao Rajoy este miércoles en la Moncloa “la 10ª”, recordó, “espero que pueda tener fruto político”, manifestó Zapatero. “Yo tengo la mejor predisposición y pondré todo de mi parte. Es mi manera de ver la vida política”,  adelantó el líder socialista que no se recreó demasiado en criticar a Rajoy para no enrarecer el ambiente.
 
Lo único que asumió el presidente es “la responsabilidad” del Gobierno que asume el parón de nuestra economía aunque rápidamente achacó todos nuestros  males a factores externos como la subida de las hipotecas y el encarecimiento del petróleo. “Hemos trabajado dentro de sus posibilidades y sin hipotecar el futuro familias”, reiteró el presidente. “A pesar de las dificultades somos un país fuerte”, sentenció también Zapatero.

Sin embargo no ocultó que a partir de ahora el Gobierno tendrá que aplicar “austeridad”  en las cuentas que elaborará para el año que viene – “¡como no la va haber si está Solbes al frente!”, ironizó-,  pero también “solidaridad con los más necesitados”.

Pero, a renglón seguido, volvió sacar su optimismo antropológico “partimos de una situación presupuestaria saneada, hemos gestionado las cuentas públicas bien y hemos logrado superávit” “A pesar de las dificultades somos un país fuerte”, presumió. Por presumir, hasta presumió de que España puede aspirara a ocupar situación de liderazgo en el futuro, un futuro cuyo eje principal para los próximos cuatro años será las inversiones en políticas de innovación y nuevas tecnologías.



No se olvidó de los temas más candentes

El presidente no se olvidó de las negociaciones sobre financiación que este martes han comenzado y aseguró que la fórmula continuará siendo la población de cada comunidad pero basada siempre “en el principio de igualdad en las prestaciones sanitarias y de derechos que tienen que tener los ciudadanos vivan donde vivan”.

Para el lehendakari Ibarretxe tuvo también su mensaje. “Hemos hecho los deberes para parar la propuesta tan poco razonable y la propaganda partidista que ha puesto en marcha el lehendakari”, dijo Zapatero advirtiendo de que “el mejor camino para alcanzar la convivencia es la a serenidad,  la ley y el Tribunal Constitucional”.

El mitin acabó como se inició. Sin parafernalias. Como estaba anunciado, no tomó la palabra ningún otro ministro ni miembro de la dirección del PSOE para escenificar que es Zapatero el que quiere asumir el protagonismo de todo, para bien o para mal.
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