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Las incógnitas del 'Plagate'

A Pla le hicieron seguimientos un mes antes de estallar el escándalo

A Pla le hicieron seguimientos un mes antes de estallar el escándalo

El ex líder del PSPV-PSOE, Joan Ignasi Pla, fue sometido a ‘seguimientos’ un mes antes de que estallara el affaire por las obras para la reforma de su casa que le llevó finalmente a la dimisión. Según ha sabido Diariocritico de fuentes solventes, estos seguimientos fueron detectados por los servicios de seguridad que escoltaban al ex líder valenciano. Se sospecha de la presencia de detectives privados actuando por encargo.

Como líder de los socialistas valencianos, Joan Ignasi Pla disponía, lógicamente, de un servicio de escoltas. A comienzos de septiembre pasado, coincidiendo con el inicio de la actividad escolar, la seguridad de Pla detectó que uno o varios coches vigilaban la casa del líder socialista en Valencia, así como el Colegio Alemán, en la calle Jaime Roig, donde estudia su hijo Ferrán. Descartada la presencia de terroristas, los escoltas sospecharon que pudiera tratarse de ‘seguimientos’ por parte de alguna empresa privada de detectives contratada por terceros.

Apenas un mes después de detectarse esta ‘vigilancia’, un grupo mediático publicaba en rigurosa exclusiva informativa que Pla había dejado de abonar algo así como 80.000 euros –las cantidades, al parecer, varían- a la Constructora Villegas, que había realizado la reforma de su casa.

Las amistades peligrosas

Un mes después de detectarse esos ‘seguimientos’, que incluían, como decimos, la casa de Pla y el colegio donde estudia su hijo, se filtró que un amigo íntimo de Pla, Jesús Arjona, propietario de Gecydova, SL, contrató la reforma en el piso del dirigente socialista a Construcciones Villegas, una firma con sede en Murcia y dedicada a la obra civil. Las obras concluyeron a principios de 2007 y costaron entre 80.000 y 100.000 euros, según fuentes, que Pla aún no había abonado cuando los supuestos ‘seguimientos’ hacia su persona tuvieron lugar.

Si alguien conocía que Pla hizo obras importantes en su casa; si alguien conocía con exactitud quién era el ‘constructor amigo’ que había facilitado la reforma, y si alguien conocía con exactitud que la empresa que realizó las obras era Construcciones Villegas, resultaba muy sencillo tirar de la cuerda en archivos mercantiles. Por ese terreno –acaso- se pudo saber que Construcciones Villegas mantiene acuerdos con Romymar, SA. Y… bingo: Pla ya fue acusado en 2001 de favorecer precisamente a Romymar: lo hizo el ex alcalde socialista de Alaquàs, Adrià Hernández, quien remitió dos cartas al entonces secretario de Organización del PSOE, Ciprià Ciscar, denunciando la supuesta presión de Pla. Pero nada pudo probarse.

Las conclusiones que cada uno pueda obtener de todo lo anterior pueden ser –y de hecho siempre son- subjetivas, pero los datos, claro, son reales, sobre todo si alguien conoce las intimidades de Pla –en todos los sentidos, y no sólo en lo referente a las obras de su casa- y hubiera encargado esos suspuestos ‘seguimientos’ que, sin embargo, fueron detectados por los servicios de seguridad del ex líder socialista. De ser cierto este último supuesto, los detectives sabrían perfectamente qué tenían que buscar y dónde.

En cualquier caso, el golpe de efecto producido por la filtración periodística de los datos supuestamente investigados fue sorprendente. El 17 de octubre, un día después de la ‘exclusiva’ del Grupo Prisa, Joan Ignasi Pla ofreció una rueda de prensa en la sede del PSPV en Valencia. Pero sólo un periódico, El País, publicó ‘la gran foto’: con Pla sentado en una mesa al fondo, en primer término entre bambalinas aparecía el constructor y amigo íntimo de Pla, Jesús Arjona, mirando fijamente al ya ex líder valenciano.

Teniendo en cuenta que Arjona no es una persona especialmente conocida en la Comunidad Valenciana, ¿quién indicó a qué persona había que fotografiar y desde dónde para tener el efecto deseado, máxime cuando la instantánea se realizaba en el interior de la sede del PSPV?

Y otra pregunta sin respuesta: ¿Por qué se hicieron seguimientos incluso al Colegio Alemán, donde estudia Ferrán, el hijo de Pla? En Valencia es archiconocida la posición de Pla en su encendida defensa de la escuela pública. Pero, si se defiende la escuela pública tan a ultranza, ¿por qué el líder socialista lleva a su hijo a un colegio tan exclusivo? Los seguimientos, entonces, ¿eran para sacar fotos y presentar un dossier contra Pla incluso en la espinosa cuestión de la educación de su hijo?

Pero, ¿buscaban algo más, algo de tipo personal, en esos supuestos seguimientos? Todo este affaire es mucho más espinoso de lo que parece, con demasiadas interrogantes. Y de todas las interrogantes destaca especialmente una: de ser ciertos los seguimientos, ¿eran detectives privados? De ser así, ¿quién los contrató? El por qué está claro: la dimisión de Pla, que, pese al desastre electoral en la Comunidad Valenciana en las elecciones del 27-M se había enrocado para seguir en el poder junto con su secretario de Organización, Vicent Sarriá.

Este anuncio hizo saltar la alarma entre los enemigos de Pla


¿A quién beneficia la caída de Pla?

Las anteriores preguntas no tienen respuesta –todavía-, pero sí se puede encontrar a quién o quiénes beneficia la retirada inmediata de Joan Ignasi Pla por la puerta pequeña. Según nuestras fuentes, el primer vencedor de esta crisis política es el coordinador de los diputados socialistas valencianos en Madrid, Ricard Torres, que ha sido alcalde de Lliria (Valencia), secretario de Economía de la Comisión Ejecutiva Nacional PSPV-PSOE y número dos por Valencia al Congreso  de los Diputados.

Ricard Torres fue íntimo amigo de Pla, tanto que, según fuentes solventes, era quien le asesoraba sobre cuestiones personales, como renta y patrimonio. Conocía, por tanto, muy bien los entresijos de Pla. Pero la cuestión no es ésa, sino que por diferencias aún desconocidas pero irreconciliables Torres y Pla acabaron distanciándose y declarándose enemigos políticos.

Es notorio que al inicio de esta crisis, tras las elecciones del 27-M, Ricard Torres reunió a principios de junio a dirigentes del partido de varias comarcas en el complejo de ocio y gastronomía Peñasol, situado en Ribarroja (Camp de Túria), para abordar la crisis suscitada después de la derrota del 27-M y contra el enroque político de Pla y Vicent Sarriá.

En esa cena, que recogió profusamente la prensa valenciana, se impusieron mayoritariamente las tesis de que Pla debería hacer el gesto de anunciar que no optaría a repetir como secretario general y mucho menos como candidato, cualquiera que sea el resultado de las próximas elecciones generales.

El segundo que puede verse beneficiado es el actual alcalde de Alaquàs, Jorge Alarte, quien ya dio públicamente un paso al frente al anunciar tiempo atrás que optará a dirigir el PSPV-PSOE cuando se celebre el próximo congreso del partido. Claro, que para este cargo tendrá que competir con el ex ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla.

Desde luego, el affaire es apasionante.

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