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Santa Rufina tiene un color especial

Santa Rufina tiene un color especial

El cuadro atribuido a Velázquez 'Santa Rufina' se quedará finalmente en Sevilla, después de que la Fundación Focus-Abengoa, con sede en la ciudad, pujara en la subasta de Sotheby's en Londres por la obra, llegando a aportar 7,5 millones de libras esterlinas, lo que supone algo más de 11 millones de euros. Esta cifra se incrementa hasta los 12,4 millones debido a la prima que se suma a esta cantidad, según informaron fuentes de Sotheby's.
   La Fundación no fue la única interesada en este lienzo, ya que la obra, que salió a la venta en nueve millones de euros, ha subido hasta los 11 por los intentos de otro interesado. No obstante, finalmente, la entidad hispalense logró hacerse con una de las últimas pinturas de Velázquez que quedan en manos privadas, lo que desató la alegría de la delegación sevillana trasladada a la capital británica, que en el momento en que se cerró la puja con un mazazo, hizo escuchar en medio de la sala el grito de 'Sevilla'.

   Este cuadro ha despertado un gran interés en la ciudad natal del pintor, que llegó a organizar a través de la Asociación Velázquez por Sevilla una cuestación popular que ha recaudado, bajo la presidencia de honor de la Duquesa de Alba, unos 20.000 euros hasta el momento.

   El resto de las administraciones no se han interesado por esta obra. Así, el Ministerio de Cultura ya descartó pujar por ella al "no poder improvisar" nueve millones de euros, y la Junta de Andalucía no ha querido aclarar en todo este tiempo si concurriría a la subasta o no, limitándose a señalar que en estos asuntos es mejor no hacer comentarios públicos al respecto, a fin de que no se disparen los precios.

   El Ayuntamiento y la Fundación, propietaria del cuadro de la patrona, han llegado a un acuerdo por 75 años, por el que se creará en la sede de Focus, en el Hospital de los Venerables, una sala de interpretación de Velázquez, junto con la obra 'Imposición de la casulla a San Ildefonso', propiedad del Consistorio hispalense y del mismo autor. A estos dos lienzos se sumarán algunas otras piezas seleccionadas del rico fondo pictórico municipal.

   De este modo, ninguno de estos dos Velázquez irán al Museo de Bellas Artes de Sevilla, propiedad del Ministerio de Cultura y gestionado por la Junta de Andalucía, dos administraciones que no se han interesado por la obra. De igual modo, la 'Imposición de la casulla a San Ildefonso' tampoco irá a la pinacoteca hispalense, como se había anunciado por parte del Ayuntamiento inicialmente.

   El presidente de la Asociación Velázquez por Sevilla, José Andrés Vicente, mostró su satisfacción y agradeció la labor "ejemplar" del Ayuntamiento, con el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, a la cabeza, destacando el papel valiente del delegado municipal de Cultura, Juan Carlos Marset, "que con independencia de colores políticos, ha sabido entender la importancia que esto tenía para el desarrollo cultural y económico de la ciudad".

   Asimismo, junto al portavoz de la entidad, Manuel Valdivieso, agradecieron la apuesta de Abengoa, "la empresa más importante de Andalucía, que ha sabido estar a la altura de las circunstancias". Por último, subrayaron el papel de las empresas y ciudadanos que han participado en la cuestación popular.

   La última vez que 'Santa Rufina' apareció en el mercado fue en 1999, en una subasta de Christie's en Nueva York, con una estimación de salida de tres millones de dólares, que finalmente alcanzó el precio de 8,19 millones. Aunque el Ministerio de Educación y Cultura pujó, la obra quedó en manos de un coleccionista.

   El pasado 22 de junio, cuando el cuadro estuvo expuesto en el Ayuntamiento, el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, retó a los ciudadanos, empresarios e instituciones de la ciudad a recuperar el cuadro 'Santa Rufina' para llevarlo al Museo de Bellas Artes y crear allí una sala dedicada a Velázquez, también con la obra 'La imposición de la casulla a San Ildefonso', que cederá el Ayuntamiento, y aseveró que aunque "la ciudad no ha tenido mucha suerte con Velázquez, en este momento crucial, obras son amores".

Historia del cuadro

   Según destacan los expertos de Sotheby's, como pintor de la corte de Felipe IV, Velázquez (1599-1660) se dedicó principalmente a retratar la familia real española, y de vez en cuando a miembros de otras familias nobles europeas. Por lo tanto, la mayoría de sus obras están en el Museo del Prado de Madrid, gran parte del resto en importantes museos internacionales, y 'Santa Rufina' es una de las pocas obras que ha permanecido en manos privadas.

   En contraste con la formalidad de las obras de la corte, 'Santa Rufina' es una imagen muy próxima y de gran simplicidad. Los rasgos humildes de la joven, pintados con un realismo contundente propio del estilo de Velázquez, sugieren que la obra fue pintada al vivo y puede que tenga algún parecido con el de una de las hijas del pintor, o Francisca o Ignacia, cuyas edades rondarían los 12 y 14 años cuando el lienzo se pintó a principios de la década de 1630.

   La obra goza de una proveniencia de lo más ilustre, gran parte de la cual sólo ha salido a la luz recientemente gracias a los esfuerzos de investigación de los expertos de Sotheby's. Se cree que esta obra se puede identificar como "una pintura de Santa Rufina, de medio cuerpo. Con palma y unas tazas en las manos, original de Diego Velázquez, de tres cuartas y media de alto y dos tercias y dos dedos de ancho", tal y como consta en una copia del inventario de la colección del sexto Marqués del Carpio (1598-1661) --que se convirtió en valido del rey Felipe IV en 1643-- y cuya colección familiar superaría la cifra de 3.000 pinturas bajo su hijo el séptimo Marqués e incluye entre otras obras maestras la velazquiana Venus del espejo (también conocida como la Rokeby Venus), ahora en la National Gallery de Londres.

   Sothevy's también sostiene que 'Santa Rufina' perteneció a Don Sebastián Martínez (1747-1800), un eminente coleccionista y amigo personal de Francisco de Goya, cuyo retrato por Goya cuelga este jueves en el Metropolitan Museum de Nueva York. Además, a mediados del siglo XIX, la obra pasó a la colección de otro distinguido coleccionista español, el Marqués de Salamanca (1811-1883), y fue en una subasta de sus obras en París en 1867 que William Ward, primer Earl of Dudley y Viscount Ednam (1817-1885), la compró al igual que otras obras españolas muy importantes y permaneció en la colección de su familia hasta que fuera subastada otra vez en Londres medio siglo más tarde en 1925.
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