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Panorama de PP y PSOE tras el movimiento 15M

Jorge M. Reverte analiza 'la mansa militancia' de los grandes partidos

Jorge M. Reverte analiza 'la mansa militancia' de los grandes partidos

Este jueves el testigo ha pasado a manos de Reverte, que se ha sumado al conjunto de políticos como Elena Salgado, Mariano Rajoy, Gaspar Llamazares, Federico Trillo, Valeriano Gómez… o juristas como Antonio Garrigues, Juan Luis Rascón, Fernando de Rosa… o militares, como el director general del CNI, Félix Sanz Roldán, que han expuesto sus voces para transmitir importantes mensajes de temas políticos, económicos, sociales...
La Constitución española dice que los partidos políticos no sólo son el eje sobre el que pivota la representación política de los ciudadanos en la democracia. Dice algo más, dice que esos partidos políticos tienen que funcionar con reglas democráticas.      Sin embargo, con constancia digna de mejor empeño, estas entidades, que están financiadas en gran parte por el Estado, y  por esa razón deben ser ejemplo del cumplimiento de la norma fundamental, se escapan año tras año de la obligación que figura en un texto que la mayoría de ellos legitimaron con su firma en 1978.      Cualquier estructura tiende al conservadurismo, es una ley de la naturaleza de nuestra sociedad. Por ello, periódicamente, se producen reacciones que obligan a sacudir los malos vicios del sistema. Por supuesto, siempre sucede que las cúpulas de las instituciones son las que más se resisten a los cambios que pueden amenazar privilegios. Pero, en buena lógica, desde las bases deberían surgir las voces y las fuerzas que obligaran a las direcciones a rectificar los comportamientos oligárquicos. En España, sin embargo, eso no se produce. O no todo lo que sería deseable. Mariano Rajoy, por ejemplo, habló ayer mismo diciendo algo que a mí me parece terrible: María Dolores de Cospedal va a seguir siendo la secretaria general del partido mientras él sea presidente. Y nadie del Partido Popular ha levantado el dedo para preguntar si cabría alguna opción distinta después de discutir. En el PSOE, no ha habido apenas voces que hayan roto la unanimidad en torno a la sucesión de Zapatero por parte de Alfredo Pérez Rubalcaba.      No se trata de poner en cuestión la valía de esas personas. Yo, por ejemplo, creo que la opción Rubalcaba es la más adecuada para los socialistas. Pero las aclamaciones no me provocan pasión en la democracia. A la una la ha señalado el dedo del jefe; al otro, le han aclamado los que iban a salir en la foto y los que no.      A los chavales y menos chavales de la Puerta del Sol se les puede discutir muchos de sus eslogans. Pero hay que reconocerles que, al menos, buscan profundizar la democracia. Ese grito es el más claro que ha surgido de las acampadas, y el que más voluntades ha reunido en torno a su rebelión.      Desde los partidos políticos, los mansos militantes parecen pensar que es preferible callarse que jugarse el puesto. Lea también: García-Escudero: "Hay que eliminar duplicidades y disfunciones en nuestras administraciones"
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