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Agria sesión de control para el vicepresidente del Gobierno

Rubalcaba, tocado: '[Estamos] cada vez más hartos de sus tropelías'

Rubalcaba, tocado: "[Estamos] cada vez más hartos de sus tropelías"

El PP le 'pica' tratándole como presidente 'en funciones’ del país
Zapatero evita responder a Rajoy si habrá más recortes sociales

Durísima sesión de control para el presidente Zapatero y su vicepresidente primero, Pérez Rubalcaba. El PP ha sacado toda su artillería y ha puesto contra las cuerdas a un Rubalcaba que se ha quedado sin argumentos y que en la sesión de este miércoles ha aparecido ojeroso y hundido. Acosado por Saénz de Santamaría, Cosidó, Gil-Lázaro y Tarno, Rubalcaba, al no poder defender su propia gestión, ha recurrido al ‘caso Gürtel’ para desviar la atención. “[Estamos] cada vez más hartos de sus tropelías”, le han llegado a decir.
     La última sesión de control al Gobierno en este año ha finalizado contra traca final contra el vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, por parte del Grupo Popular, que le ve, en realidad, como el ‘presidente en funciones’ del Estado español, ante la desaparición de su titular, Rodríguez Zapatero. Rubalcaba ha comparecido, ojeroso, con síntomas de cansancio y, lo que es peor, sin argumentos para responder a las preguntas que le han dirigido a degüello desde el PP.

         Soraya Sáenz de Santamaría, Ignacio Cosidó, Ignacio Gil-Lázaro y Ricardo Tarno le han tirado a degüello en otros temas de máximo interés. La salida de Rubalcaba, más allá del bien y del mal y lejos de explicar su gestión, ha sido la de utilizar un recurso de su predecesora, María Teresa Fernández de la Vega: responder con el ‘caso Gürtel’, que golpea judicialmente a dirigentes del PP.

         Inició el fuego Sáenz de Santamaría que no dudó en calificar al Gobierno que él vicepreside como “el más antisocial de toda la democracia”. Les acusó de practicar la política sin principios, les recriminó los tremendos recortes sociales que están haciendo, las increíbles subidas de impuestos -claro, que la portavoz popular se olvidó de citar en este punto impositivo al alcalde de Madrid, Ruiz-Gallardón, que asfixia a los madrileños- y que el que les quiten hasta la cartera a los pensionista. “la salida social de la crisis será la salida de los socialistas de La Moncloa”, le espetó sin piedad.

         Rubalcaba se defendió de forma pobre, casi malabarista. Reconoció que ha habido que hacer ajustes sociales, pero como en toda Europa, y que no obstante los mínimos sociales se mantenían. Su excusa fue que “la acción política de un Gobierno se debe avaluar en su globalidad”.
 

“Usted no tiene impunidad”

         Ignacio Cosidó cogió el testigo para golpear a Rubalcaba en su condición de ministro del Interior: “Usted no tiene impunidad para cometer acciones ilegales”, le disparó a bocajarro. Cosidó llevó al Pleno la cuestión del catálogo de puestos de la Policía Nacional hecho por Rubalcaba y calificado de ilegal por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, primero, y por el Tribunal Supremo, después, y que el ‘presidente en funciones’ –así le llaman en el PP- se niega, sin embargo, a rectificar.

         El popular, defendiendo los intereses legales de los policías –muy irritados con el ministro- dijo que Rubalcaba quería “un Cuerpo Nacional de Policía más al servicio sus intereses que al servicio de los intereses generales de España”. En definitiva, que quiere una policía al estilo del venezolano Hugo Chavez, y que “estos profesionales [los policías] están cada vez más hartos de sus tropelías”.

         La respuesta del ministro dejó admirados a todos: “… Dice usted cada disparate…”. Pero no pudo argumentar mucho más, salvo decir que el PP también había dedicado un porcentaje para nombramientos a dedo cuando estuvo en el poder.




El 'Faisán', un pájaro muy indigesto

         La siguiente, en el pecho: el chivatazo policial a ETA en el bar Faisán acosa a Rubalcaba desde el año 2006, y en esta sesión ha tenido un lugar destacado con la pregunta de Ignacio Gil-Lázaro, que ante los abruptos de Rubalcaba para con Cosidó tuvo que pedirle “un poquito de contención, señor ministro del Interior”. A Rubalcaba se le veía ya más que tocado, hundido, cuando Gil-Lázaro le preguntó si asume la investigación judicial de este caso, una pregunta con trampa, sin duda.

         “Asumo…, hummm, respeto todos los pasos de la investigación judicial” del caso Faisán. Mala respuesta, porque en la investigación judicial se imputa al ex director general de Policía, al jefe superior de Policía del País Vasco y a un inspector de San Sebastián, y por ahí pegó Gil-Lázaro al ministro, preguntándole “¿Quién ordenó al director general de la Policía que diera el ‘chivatazo’?” y para señalarle finalmente con el dedo acusador: “Si se dictan órdenes de procesamiento, usted se sitúa al borde del avbismo”.

         Rubalcaba se refugió en su frase preferida: que todo lo dicho por Gil-Lázaro queda reflejado en el acta parlamentaria que “pasará a la historia como la historia de una infamia”. Podía suponerse que se refería al chivatazo policial a ETA; pero no, con esa frase se la dedicaba Rubalcaba al preguntador. Por supuesto, ni una palabra sobre el caso Faisán.


Rodríguez Menéndez, historia de una infamia

         El colofón de este miércoles aciago para Rubalcaba lo puso el diputado popular Ricardo Tarno, que le preguntó por otra infamia: cómo pudo ocurrir la huida del prófugo más mediático, el ex abogado Emilio Rodríguez Menéndez, cuando estaba en una prisión en España cumpliendo condena: “A los españoles les preocupa que un delincuente se ría de todos”.

         Y otra vez balones fuera: la culpa, según el ministro, fue, primero, de un juez de vigilancia penitenciaria, y luego de una funcionaria que le dio un pasaporte y que ahora está encausada. Las responsabilidades, incluso las políticas, son de otros, nunca del ministro.
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