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Retiro de 'Lucho' Garzón y de Gustavo Petro del Polo diluye la posibilidad de una izquierda unida

Este jueves 28 de mayo, el ex alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, lanza su candidatura presidencial para las elecciones de 2010. No será una gran sorpresa, pues el dirigente de izquierda ha sido opositor del presidente Álvaro Uribe desde su primera victoria en las urnas en mayo de 2002.

Lo llamativo es que en esta segunda aspiración a la primera magistratura, 'Lucho' no enarbola las banderas del Polo Democrático Alternativo, la joven organización política de izquierda que él mismo inspiró, fundó y llevó a su primer gran triunfo electoral.

Esas banderas, sin embargo, las recogió el ex magistrado Carlos Gaviria, presidente del Partido, y bajo ella inscribió su nombre el pasado 27 de mayo para participar en la consulta interna del Polo para escoger candidato único para las elecciones de 2006.

A las aspiraciones de Gaviria y Garzón se suma las del senador Gustavo Petro, uno de los líderes opositores más reconocidos y cabeza de una de las tendencias del Partido, y quien públicamente descartó participar en la consulta y se declaró "disidente".

Lo más seguro, entonces, es que cuando este sábado 30 de mayo venza el plazo para la inscripción de precandidatos a la consulta, sólo esté el nombre de Carlos Gaviria. De esta manera, con Garzón en la tolda de los llamados independientes y Petro en disidencia, se oficializa lo que desde hace varios meses es una realidad: la división del Polo.

La izquierda democrática llegará partida en tres a los comicios de 2010, y de ahí la pregunta que se hacen sus seguidores: ¿acaso el Polo no se creó, precisamente, para evitar la perenne división de la izquierda?

Ascenso meteórico

Las trayectorias políticas de Luis Eduardo Garzón y del Polo fueron, hasta hoy, simbióticas: mientras Garzón sirvió de eje unificador y cara pública, el Polo como unión de distintos movimientos de izquierda le dio a 'Lucho' lo más cercano a un sello partidista y a una maquinaria electoral.

Esta combinación generó una de las historias políticas de éxito más rápidas de los últimos años. El ascenso del Polo fue sin lugar a dudas vertiginoso, sobre todo si se tiene en cuenta su manifiesta inclinación de izquierda en una sociedad que sufre el flagelo de dos guerrillas.

El Polo Democrático Independiente surgió en las elecciones presidenciales de 2002, cuando varios partidos de izquierda como el Frente Social y Político, el PSD, la Anapo y otros, apoyaron la primera candidatura de Garzón. El sorpresivo tercer lugar, con 680.245 votos y el 6,15 por ciento de participación, consolidó a 'Lucho' como una figura aglutinadora.

Sin embargo, el nacimiento formal del Partido vendría con el lanzamiento de la campaña de Garzón a la Alcaldía de Bogotá en julio de 2003. Tres meses después, el 26 de octubre, el Polo no solo logró el segundo cargo de elección popular más importante del país sino que se convirtió en la segunda fuerza electoral de la capital con el 9,26 por ciento de votos para el Concejo.

El control de Bogotá le daría al Polo dos oportunidades únicas para un partido tan joven, producto de la unión de varias tendencias. En primer lugar, cuatro años para diseñar y hacer realidad una agenda capaz de probar su capacidad para hacer una gestión responsable y transparente en el manejo de los recursos públicos. Segundo, la visibilidad y el poder de la Alcaldía para fortalecer la imagen de 'Lucho' como alternativa al presidente Álvaro Uribe.

Después del triunfo en Bogotá, y con menos contundencia en otras regiones, la curva siguió en ascenso. La anhelada unión de la izquierda democrática se logró en diciembre de 2005 con la fusión del Polo y Alternativa Democrática. Los senadores Carlos Gaviria y Jorge Robledo entraron al grupo de cabezas visibles del nuevo Polo Democrático Alternativo.

En marzo de 2006, Gaviria derrotó en una consulta interna al entonces senador Antonio Navarro Wolff y se convirtió en el candidato único para los comicios presidenciales. En las parlamentarias, los candidatos del Polo lograron  875.000 votos: 10 escaños de los 102 del Senado.

En mayo, el Polo sufrió una apabullante derrota pero aun así con sabor a victoria. Aunque el presidente Uribe se impuso abrumadoramente con el 62 por ciento de los votos, la izquierda celebró ese día un récord histórico: Gaviria obtuvo el 22 por ciento de la votación nacional, derrotó al liberal Horacio Serpa y le ganó a Uribe en Nariño y La Guajira.

En solo tres años, el Polo se había convertido en la segunda fuerza política más importante del país y en el punto de referencia obligado de la oposición uribista.

La culminación del fenómeno se dio en las elecciones locales de octubre de 2007. El ex senador Samuel Moreno Rojas derrotó a Enrique Peñalosa para la Alcaldía de Bogotá con 920.000 votos, 100 mil más que los depositados por 'Lucho' Garzón cuatro años antes.

El poder electoral del Polo en la capital se convirtió en embrión de una potencial hegemonía de izquierda, como la que han experimentado ciudades latinoamericanas como Ciudad de México, São Paulo y Montevideo. Bogotá se convirtió en territorio amarillo.

Guardadas las proporciones, el éxito electoral de Uribe y los uribistas ha estado acompañado de un crecimiento de su contraparte izquierdista. En otras palabras, tanto el Polo como el Partido de la U son producto de los tiempos uribistas.   

Víctimas de su éxito

Una simple mirada a los guarismos electorales lleva a preguntarse por qué la división entre Gaviria, Garzón y Petro si los réditos de la unidad han sido tan altos.

El camino que llevó a 'Lucho' a lanzar su candidatura presidencial como independiente refleja la paradoja entre el éxito electoral y las profundas fracturas internas. Desde su nacimiento, el Polo sufrió la tensión entre la figuración nacional de Garzón y los liderazgos parlamentarios.

En la primera candidatura presidencial en 2002 y en la campaña para la Alcaldía de Bogotá en 2003, 'Lucho' fortaleció una imagen de político moderado, de izquierdista capaz de desplazarse hacia el centro y sin temor de adoptar agendas de los contrarios en temas como la seguridad, la movilidad urbana o las finanzas públicas. Esta 'moderación' fue clave en los primeros triunfos electorales del Polo.

 

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