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Responsabilidad compartida con los refugiados

Por Javier Fernández Arribas
martes 09 de febrero de 2016, 16:09h

La canciller alemana, Ángela Merkel, afirma que se ha dado un gran paso adelante, durante su visita a Turquía, porque le ha podido decir a su homólogo turco, Ahmet Davutoglu, que tenemos una responsabilidad compartida con los refugiados sirios. Debería ser evidente que todos tenemos la responsabilidad de ayudar a unos seres humanos que huyen del infierno. Pero también es imprescindible que exista un mínimo orden y concierto para evitar el caos, no permitir las mafias que trafican con personas, eludir sufrimientos añadidos y presiones insostenibles sobre los servicios sociales. El objetivo deseable es mitigar en lo posible las tensiones que produce el movimiento inesperado y veloz de miles de personas y la atención de sus necesidades más elementales.

Cuando se intenta organizar este tipo de éxodos hay que hablar de contingentes para materializar la responsabilidad que asume cada uno. Se pueden utilizar otras palabras para ser políticamente correctos pero lo que hacía falta desde el principio era una mayor capacidad de reacción y organización basadas en una verdadera voluntad política y social de hacer frente el desafío que se presentaba. Una vez que las soluciones se han ido improvisando sobre la marcha, originando múltiples problemas en todos y cada uno de los países europeos, es imprescindible adoptar decisiones a medio y largo plazo. Los mandatarios turco y alemana coinciden en plantear a la OTAN que intervenga para el control de las fronteras marítimas y evitar más éxodos incontrolados que se saldan con centenares de muertos al cruzar en barcazas el mar que les separa de Grecia. No es nueva la iniciativa y habrá que esperar la respuesta de países aliados como Estados Unidos. No causa mucho entusiasmo en las filas de la Alianza Atlántica esta iniciativa.

El papel de Turquía para acoger más refugiados exige una mayor financiación por parte de la Unión Europea, o lo que es más correcto, por parte de Alemania. El Gobierno de Ankara afirma que no puede acoger a muchos más porque los 2,2 millones que ya están es su territorio representan una carga enorme, y no sólo desde el punto de vista social y humano, sino también político porque el enfrentamiento que mantiene con grupos kurdos condicionan buena parte de sus intereses en la zona. Hay más de 30.000 personas esperando la apertura de la frontera turca, tras haber huido de la ciudad de Alepo, bastión de la oposición a punto de caer por la ofensiva de las tropas de Al Assad y, sobre todo, por los devastadores bombardeos rusos. Turquía plantea que esos refugiados sean asentados en un campo en territorio sirio y no turco.

Una vez más, hay que subrayar la absoluta e imperiosa necesidad de parar la guerra en Siria entre el Gobierno del dictador Al Assad y la oposición; dedicar los esfuerzos en combatir y erradicar a los grupos terroristas como Daesh y el Frente Al Nusra y con la situación mínimamente normalizada, reconstruir casas, barrios, pueblos, ciudades y un país como Siria donde se libran varias guerras a la vez. Los refugiados deben estar lo más cerca posible de sus hogares para poder reconstruirlos cuanto antes y contribuir a la recuperación del país. No deben quedarse en Europa.

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