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Mas desafía a Rajoy con Puigdemont

domingo 10 de enero de 2016, 22:43h

Lo que casi no podía pasar ha pasado y en Cataluña hay un gobierno más radical y más dispuesto a acelerar el proceso soberanista del que había hace apenas 48 horas. La solución lograda contra reloj complica y mucho el panorama político a nivel nacional y manda una " carta envenenada" al presidente del gobierno.

Artur Mas, en su despedida, ha colocado a Mariano Rajoy en particular y al Partido Popular en general ante un triple desafío: le ha costado dar un paso lateral para permitir la gobernabilidad de Cataluña, pero lo ha dado tras negar reiterada e te que quisiera hacerlo; ha sabido negociar los votos que le hacían falta con una formación tan alejada de su credo político, económico y social como la CUP; y ha dejado en su puesto a un alcalde, diputado y militante de Convergencia más independentista y radical que él mismo.

Desde el PP se han apresurado a colocarse la venda antes de que se vea la herida que acaban de hacerle desde Barcelona. La situación de Más y de Rajoy era muy parecida, los dos habían ganado las elecciones pero no contaban con la mayoría que les pwemitiera formar gobierno. Y los dos se negaban a abandonar el liderazgo y preferían nuevas elecciones, eso sí con una gran diferencia en la percepción de su futuro: mientras a Más se le podía deshacer su partido con la pérdida de los nuevos comicios, a Rajoy todos los análisis apuntaban a una mejora de los resultados del 20-D.

En Cataluña hay un presidente con tres escoltas y un programa muy concreto, tanto en objetivos como en plazos. En los próximos meses se tienen que poner en marcha las medidas sociales que quiere la CUP y que necesitan 270 millones de euros, y las medidas de ruptura que alcanzan a la seguridad social y a la fiscalidad y que terminarían con una " ruptura" con España en el plazo de 18 meses.

El desafío con el estado se mantiene y no se puede abordar con un gobierno en funciones. Tampoco se puede esperar al mes de junio y los resultados de unos nuevos comicios. La salud económica y social de España demandan soluciones urgentes y esa urgencia no la van a resolver Mariano Rajoy y Pedro Sánchez con un gobierno de unidad nacional que se antoja imposible.

La solución no está en los modelos de Portugal y Grecia, y los acuerdos de los dos grandes partidos funcionan en Alemania pero son complicados de aplicar en España por los personalismos que rigen en el PP y en el PSOE. En Berlín no hay la división política que existe en España: no existen los nacionalismos catalán, vasco gallego; no existe una izquierda más radical y comprometida cómo Podemos: y ese partido bisagra que es Ciudadanos puede disolverse en los dos grandes a las primeras de cambio.

En Convergencia y en Esquerra había muchas veces que ya pedían a Más que se hiciera a un lado para permitir a la CUP apoyar la investidura de otro dirigente. Y dentro de Junts pel Si las voces de las otras formaciones sociales lo exigían como única salida para evitar una cita con las urnas que acabaría con el proceso soberanista que lanzaron hace tres meses.

Ya veremos si la enrevesada fórmula aprobada el sábado, con diputados prestados y líneas rojas que no se pueden pasar para que dure la Legislatura, funciona y se mantiene cuando comience la auténtica guerra con el estado y el gobierno central y la maquínaria " madrileña" quiera cobrarse las primeras víctimas.

¿Podemos pensar en una retirada de Mariano Rajoy ?, ¿podemos pensar en una sustitución de Pedro Sánchez?. De la contestación a ambas preguntas saldrá la solución a la enquistada política nacional y a la agresiva situación catalana. Mantener a los dos lleva a que todos nos estrellemos un poco contra el muro de los egoísmos.

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