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Fiestas sin terrorismo islamista en Europa

Por Bernardo Rabassa
sábado 02 de enero de 2016, 14:45h

Hay que ver el despliegue de fuerzas del orden, suspendiendo concentraciones masivas en Londres, Bruselas, limitando el acceso a la Puerta del Sol con 500 policías cacheando al personal. Solo en Múnich no han tenido miedo y la gente se ha podido divertir. Solamente en Tel Aviv ha entrado un supuesto terrorista en un bar y matado a dos israelíes. Eso significa o que ya no quedan miembros de Daesh en activo en la Europa Occidental o que se han escondido como ratas, ante semejante despliegue de militares y policías, con equipo de campaña. Lo grave, es el miedo que tienen las poblaciones, que fían al Estado benefactor su seguridad y consecuentemente su libertad. Parece que conviniera a los Gobiernos simular que se está haciendo algo, ya sea paseando militares por las calles, ya enviando aviones a bombardear el Daesh en Siria

Según Shaun Riordan, el número de yihadistas europeos que están luchando junto al Estado Islámico es la prueba de los graves fallos de las decisiones económicas y políticas dirigidas hacia las comunidades inmigrantes de Europa. Pero incluso aunque el problema fundamental tras los atentados de París resida en la crisis de identidad que existe entre jóvenes marginados y desilusionados, hombres y mujeres, en nuestras propias sociedades, una derrota militar convincente del Estado Islámico sigue siendo esencial por tres razones: para estabilizar Oriente Medio; para detener la marea de inmigrantes que llegan a Europa; y para eliminar una fuente de inspiración para esta juventud europea que se siente rechazada. Sin embargo, la acción militar debe encuadrarse en el contexto de una estrategia diplomática más amplia. Eso es lo que falta. Europa ha perdido en gran medida la capacidad para el pensamiento estratégico, y por tanto para la acción diplomática y militar efectiva. La política exterior ha sido reemplazada por la indignación moral (y la superioridad moral), que se interpone en el camino de una buena estrategia.

A todo eso en España, como si no fuera con nosotros la cosa desde el 11 M, Rajoy amaga, pero no toma ninguna decisión relativa a la Guerra de Siria, donde los intereses de Rusia e Irán por un lado, de parte de Bashar al-Assad, los revolucionarios y los Kurdos de otro, con los USA, Francia y Gran Bretaña de otro y todos a la vez contra Daesh han montado tal conflicto, que ha obligado a mas de de siete millones de sirios a huir del país, de los diecisiete que antes había. Ese es el drama de los refugiados que han ido sobre todo a Alemania, mientras que España, con las pateras y Melilla considera que ya tiene suficiente

La ausencia total de terrorismo durante las fiestas navideñas y de fin de año, la verdad es que ha puesto en ridículo a todos los gobiernos, que a un alto coste no han dejado de aumentar el número de policías, que lo cierto es que no tienen mucho que hacer, salvo tomar cafelitos, paseítos, controles de alcoholemia y similares, gastando a manos llenas el dinero del contribuyente. Jamás olvidaré, como ejemplo el de los antiguos serenos que tenían las llaves de casas y comercios y eran muy eficaces contra los robos nocturnos, substituidos por unos guardias con capas, que se pasaban la noche en los bares hasta que los disolvieron, incluyéndolos en la policía municipal, así como las agentes de movilidad (93)que desplegadas con gran alharaca por la Castellana, multiplicaron los atascos, siendo relegadas finalmente, a funciones administrativas, después de cumplir con la imagen, de que la mujer debía ser también policía municipal de los 2040 hoy existentes, frente a los menos de 300 de 1975. Eso sí con un Madrid cada día más sucio, pero lleno de ocurrencias de la Alcaldesa Carmena, ¡pronto me veo a los vecinos barriendo sus calles!.

Otro caso. En 2013 había en España 72.457 policías nacionales de los que 6681 mujeres, cuando en tiempos de la dictadura, que teóricamente tenía que haber más seguridad eran tan solo 20.000, es decir que hemos casi cuadruplicado el gasto en personal de seguridad, esto no olvidando a la Guardia civil y a la Seguridad privada.

Este coste del Estado leviatán, que tiene que protegernos a todos, a base de aumentar los impuestos se enfrenta con las cifras reales de coste. Las pérdidas por el terrorismo en 2014 en el Mundo fueron de 52.900 millones de dólares, en comparación con los 1,7 billones de dólares de pérdidas por crímenes violentos y homicidios, sin incluir los costes indirectos de los funcionarios policiales y su administración. Esto equivale a una cifra 32 veces menor, por lo tanto comparativamente no justifica, un sustancial crecimiento, del número de policías desplegados en todo el mundo. Por esa misma causa, asimismo, habría que plantearse el coste de la Guerra contra el DAESH en Siria y Afganistán, sin olvidar el cuerno de África. La verdad, es que están dando dolores de cabeza muy fuertes a Occidente, y son una piedra muy grande en el zapato de los poderosos USA que no acaban nunca de resolver nada., pues las cosas en vez de ir a mejor van a peor y Obama ¡queriendo ir en contra de la posesión local de armas!.

Es España, una vez que parece ser, que se ha terminado con ETA. El terrorismo yihadista, a pesar de los atentados del Descanso y de los trenes de Atocha, parecen relativamente fáciles de localizar, pues no pasa semana que no se detenga a alguien que se quiere ir a la guerra de Siria o que se dedica al proselitismo, aunque valga lo dicho, estas fiestas, nos las han dejado vivir en paz, porque no pueden, o no quieren.

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