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La historia de Pedro Sánchez contada por Hemingway

viernes 11 de diciembre de 2015, 15:18h
Con la lluvia gorda de las encuestas cayendo sobre el socialismo español más se me asemeja la historia del viejo Santiago contada por Ernest Hemingwaycon la de Pedro Sánchez. España es en estos días un Caribe lleno de tiburones hambrientos.

En este mar electoral en el que se mueve la política asesina de líderes en la que nos movemos, el secretarios general del PSOE se ha echado a navegar en busca del pez redentor de los votos en un barco que hace aguas por los dos costados. Si por babor le desgasta las cuadernas Podemos, por estribor lo hace Ciudadanos. Y mientras él quiere enderezar la proa hacia La Moncloa, el peso muerto que arrastra en la popa le va dejando indefenso entre tanto mitin, tanto debate, tanta tetulia mediática.

En "El viejo y el mar", en la lucha de Santiago contra el marlin gigante y su posterior desespero mientras regresa a puerto y ve como los tiburones van dejando al gran pez en un esqueleto de espinas, he podido encontrar un retrato perfecto del candidato socialista, su historia inmediata y la de su partido.

Es hasta posible que cada tarde de estos días de angustia y temor Sánchez repita sin saberlo una de las frases de la novela: "Trató de no pensar, tan sólo de aguantar". De eso se trata cuando cada sondeo que se publica es peor que el anterior, cuando los votos que te atribuyen decrecen cada día, cuando los escaños que llegarás a tener en el futuro Congreso bajan y bajan el " suelo" de tu partido.

Sabes - si eres Pedro Sánchez - que tus enemigos internos no te van a perdonar la humillante derrota que puedes recibir de tus adversarios externos, que los tiburones que comparten el mar de las tormentas electorales han olfateado la sangre y dan dentelladas en lo que creías tu electorado, y con cada bocado en las urnas del día 20 tu futuro político se vuelve más negro.

No veo a Luena hacer de Manolin y disponerse a resistir contigo en las nuevas peleas que se van a abrir desde el momento en que los recuentos de los restos en las 52 circunscripciones dejen sellado y listo para negociar el nuevo Congreso. Hemingway se pegó un tiro en su casa de Idaho un dos de julio de 1961. Creía haber vivido todo lo que le tocaba y que su futuro estaba lleno de pasado. Se sintió con 62 años más viejo que Santiago, su otro yo caribeño, con 82. Con menos ganas de pelear y hasta de pensar.

Pedro Sánchez tiene la voluntad de resistir, es evidente. Tras alcanzar la secretaria general del PSOE su siguiente meta era La Moncloa. Solo era un problema de tiempo, tal vez de cuatro años, de capacidad de negociación, de minorías en las Cortes que tejieran pactos y acuerdos de gobierno. Creía tener al gran pez y se olvidó de los viejos y nuevos tiburones de esta etapa política.

El Hemingway que habla de revolución y pesca con Fidel Castro en mayo de 1960, un año antes de morir tras dejar su memoria en Cuba, ya había vivido la guerra civil española y dejado como epitafio del conflicto un verso de John Donne convertido en título de novela dice años antes: nunca preguntes por quién doblan las campanas, siempre doblan por ti. En el PSOE y fuera del PSOE ya están mirando desde el mar a los campanarios.
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