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Orgullo español

Por Javier Fernández Arribas
martes 13 de octubre de 2015, 15:58h

Para valorar España, no hace falta recurrir al tópico de por qué ciudadanos ingleses, alemanes, franceses o rusos, entre otras muchas nacionalidades, eligen España para disfrutar de sus vacaciones y unos cuantos miles se quedan a vivir en las costas levantina, andaluza, balear o canaria. Es verdad que la idiosincrasia hispana es peculiar a la hora de no saber apreciar las bondades propias e, incluso, de utilizar todo tipo de descalificaciones hacia aquellas peculiaridades que hacen a España un país del que se puede estar muy orgulloso. Sobre todo, porque a la hora de celebrar el día de la Fiesta Nacional o el día de la Hispanidad hay multitud de razones para sentir que España reúne una serie de valores y riquezas que le proporcionan una identidad histórica, cultural y social de gran valía.

Sí es cierto que necesita desarrollar mucho más la participación de la sociedad civil en actuaciones políticas y sociales que permitan presentar opciones reales ajustadas al día a día de los ciudadanos. Todos los días comprobamos cómo es necesario e imprescindible que diversos colectivos civiles profesionales tengan mayor protagonismo a la hora de que las instancias políticas consulten y escuchen sus sugerencias y reclamaciones.

España no es perfecta pero es un gran país que puede exhibir sin complejos su huella en América Latina y rechazar afirmaciones ignorantes y gratuitas de algunos representantes de grupos antisistema que sobresalen más por sus ocurrencias populistas que por su preparación y por el desempeño de sus cargos municipales, trufados en una ensaladilla de siglas sin más objetivo que lograr el poder.

Además, hay afirmaciones que por vacuas y mezquinas no merecen ningún aprecio o atención, salvo para evitar la confusión de que quien calla, otorga o lo que suele ser más habitual la gran discreción de la mayoría silenciosa que elude debates aparentemente estériles que esconden aspectos perniciosos porque, al final, no se manifiesta con normalidad y convicción el ser español. Podemos contraponer multitud de virtudes y comportamientos ejemplares en todos y cada uno de los sectores profesionales sin dar la espalda a los graves problemas que sufre España que en gran parte se circunscriben a casos concretos de corrupción y de ineficacia a la hora de resolver los problemas.

En estos momentos, España vive una incertidumbre política que provoca graves daños económicos pero, sobre todo, induce a dudar de casi todo creando un ambiente enrarecido propicio para oportunistas sin sentido de España.

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