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Alaya, quien mucho abarca poco aprieta

Alaya, quien mucho abarca poco aprieta

Por Benito Fernández

jueves 25 de junio de 2015, 09:21h

Se veía venir. Dice el refrán español que quien mucho abarca poco aprieta. Y la prodigiosa juez Marcedes Alaya ha visto como sus diversas macrocausas se le han ido escapando de las manos al mismo ritmo que esos responsales últimos del mayor desfalco público cometido en España desde la llegada de la democracia. La magistrada astigitana, a la que se le puede acusar de cualquier cosa menos de vaga, se ha ido cargando en estos últimos cinco años de diversas macrocausas, a cual de ellas más complicada, y estoy por asegurar que, finalmente, tal y como muchos esperaban, no cerrará ninguna, ni la de los EREs fraudulentos ni la de Invercaria ni la de los cursos de formación falsos. De momento, le han retirado la instrucción de las dos últimas y solo le han dejado que continue con la investigación de los famosos EREs que fue la que abrió la caja de Pandora de la corrupción institucionalizada de la Junta de Andalucía y que ya se ha llevado por delante como imputados a dos ex presidentes, una decena de consejeros y casi dos centenares de altos cargos. ¿Qué se apuestan a que, a excepción de los Guerrero y los Lanzas y algún que otro primo, pringados hasta el cuello en la apropiación de fondos públicos, ninguno de ellos acaba en la cárcel? Ya les aviso que ni Chaves ni Griñán ni ninguno de sus consejeros van a pisar la trena por más empeño que ponga la magistrada astigitana en acusarles de ser los últimos responsables del fraude.

Hace pocos días, un conocido personaje y no precisamente votante socialista, que en su momento defendió a capa y espada el trabajo de Alaya, echaba pestes de la jueza acusándola de haberse dedicado a ir enrevesando las causas que instruía para seguir siendo protagonista. Y es que los ciudadanos andaluces, a quienes este tipo de corrupciones parecen sonarle a chino por muy cercanas que se produzcan, ya han emitido en lar urnas su veredicto sobre los miles de millones defraudados con los EREs fraudulentos y los falsos cursos de formación. Un veredicto que, como poco, coloca al Gobierno andaluz como no culpable, cuando no como inocente.Los famosos EREs fraudulentos, que tantos rios de tinta han hecho correr, parecen estar totalmente amortizados y así lo contempla el PSOE y el propio Ejecutivo de Susana Díaz a quien no parece preocuparle lo más mínimo que Alaya siga instruyendo la interminable causa.

Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha decidido que tras el traslado de Alaya del Juzgado número 6 a la Audiencia, ésta se quede en comisión de servicios solo con la causa de los EREs y la de Mercasevilla, que fue su origen, viéndose obligada a pasarle a su sucesora, Maria Núñez Bolaños, el resto de las macrocausas, entre ellas, la más importante, la de los cursos de formación sobre la que la propia Mercedes Alaya acusó textualmente a la Junta de “crear una red de clientelismo político” a través de las subvenciones. Es por lo tanto esta causa, tanto por la cuatía defraudada (tres veces el dinero de los EREs) como por las responsabilidades políticas que lleva aparejadas, la única que le preocupa al Gobierno andaluz. Y esta causa va a ser instruída ahora por la magistrada Núñez Bolaños de quien se dice que es amiga del consejero de Justicia, Emilio de Llera.

Así las cosas todo indica que el arduo trabajo de la tan valiente y encomiada Mercedes Alaya con los EREs falsos puede quedar, tras cinco años de investigaciones, doscientos imputados y miles y miles de folios de instrucción, en nada, en un bluff que los ciudadanos meterán en el cajón del olvido cuando pasen unos meses sin ocupar portadas en los periódicos y minutos en las tertulias, que es lo que va a pasar. Y Alaya, una de las mujeres más influyentes de España según las encuestas, irá cayendo en el olvido con la misma rapidez con la que fue encumbrada. Su última baza está en ir cuanto antes al proceso judicial, a la apertura de juicio oral donde deberán comparecer, entre otros,los ex presidentes Chaves y Griñán, seis consejeros un medio centenar de altos cargos. Y todo ello si la magistrada no se empeña en abrir nuevas piezas y sea relevada del caso por el TSJA. porque podría pasar que, al final, se quedara también sin los EREs. Alaya da sus últimos estertores en su titánica lucha por sacar a la luz el mayor escándalo de corrupción política ocurrrido en España. Pero eso no sabemos cuando sucederá. Quizás tenga que pasar casi un lustro para que lo veamos, si es que, finalmente, lo vemos. Visto lo visto, largo me lo fiais.

Mientras, esos adalides de la transparencia y la honestidad política que eran los muchachos de Albert Rivera, parece que se han acomodado en sus escaños del antiguo Hospital de las Cinco Llagas y, tras concederle graciosamente a Susana Díaz el “sí quiero” sin que su padrino Chaves dimita (condición que decían sine qua non).y con Griñán yéndose dos minutos antes de que lo echaran, apoyan casi a la fuerza esa Comisión de Investigación parlamentaria sobre los falsos cursos de formación. Donde dije digo, digo Diego y a lo hecho, pecho. Lo dicho, lo que pasa en esta tierra sin que nadie, absolutamente nadie pida responsabilidades es digno de figurar en los anales del astracán.

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