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Con el objetivo de concienciar con una estrategia similar a la de la lucha contra el fuego

El Plan de Acción contra el Veneno en CyL deslegitimará su uso

El Plan de Acción contra el Veneno en CyL deslegitimará su uso

domingo 24 de febrero de 2013, 13:54h
El Plan de Acción contra el Veneno de Castilla y León planteará una estrategia para deslegitimar su uso, concienciar a la población sobre la ineficacia del mismo y los daños que provoca y tratará de ayudar a las personas involucradas en buscar soluciones a los problemas que llevan a la utilización de estas sustancias.

Se trata de aplicar una estrategia similar a la que se ha llevado a cabo con el fuego, sobre todo en zonas rurales, en las que se ha desarrollado una labor de inmersión en la población que ha permitido concienciar sobre la ineficacia de determinadas prácticas, según han informado a Europa Press fuentes de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente.

El borrador Plan de Acción, enmarcado en la estrategia de lucha contra el veneno, se ha cerrado ya para ahora abrir un debate con asociaciones conservacionistas --con las que ya se ha mantenido un primer encuentro-- y otro tipo de organizaciones con el fin de que después se lleva a cabo su tramitación, por lo que podría estar aprobado o antes de verano o justo después de la época estival.

Este documento contiene las medidas y acciones concretas que se llevarán a cabo para evitar el uso de sustancias venenosas que afectan a la fauna de Castilla y León, en muchas ocasiones especies protegidas --águila, milano, buitre, lobo, etcétera--, así como al medio ambiente y que incluso en ocasiones pueden llegar a provocar problemas de salud pública si, por ejemplo, llegan a determinadas aguas.

En líneas generales, el Plan contempla, entre otras cuestiones, la mejora de la formación del personal de Medio Ambiente que trabaja en esta materia, la coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, abre la posibilidad al establecimiento de patrullas dedicadas a la lucha contra el veneno y la mejora de las estrategias que se llevan a cabo con los sectores implicados, de forma que se "deslegitime" su uso.

En este sentido, se trataría de evitar que alguien utilizara, para tratarse de justificar, el "pseudoargumento" de que no tenía "alternativa legal" para solucionar los problemas que justifican el uso del veneno, por ejemplo los daños que pueden producir conejos o zorros.

Esta es una cuestión que siempre queda "pendiente" y a veces se organiza mediante materiales de divulgación pero que no llega bien a los colectivos implicados o que se presupone que puedan estarlo como cazadores, agricultores, etcétera.

Pesticidas agrícolas


De la misma forma, se trata de integrar las diferentes actuaciones de las distintas consejerías, como por ejemplo, ya que muchos productos sean pesticidas agrícolas, que la propia Consejería de Agricultura intensifique la revisión de los puntos de venta y el control de estos pesticidas, que los responsables de residuos vigilen la aplicación y retirada de estos pesticidas que, de manera indirecta, pueden ocasionar daños al medio, por ejemplo.

Además, el Plan contempla una serie de protocolos que estandarizar desde las prioridades y los sistemas de establecer la vigilancia preventiva, cómo actuar una vez que se ha producido un caso para garantizar que todas las actuaciones cumplan los requisitos de cadena de custodia, cómo se debe actuar en los centros de recuperación de animales cuando llegan restos de animales envenenados, informes, etcétera, que posteriormente se envían a los laboratorios, los mecanismos de traslado a fiscalía o incluso a los ayuntamientos de cara a proteger la salud pública, por ejemplo. También se contemplan medidas de restauración del equilibrio ambiental.

En definitiva, hay medidas verticales de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, horizontales con otras áreas de la Junta y otras transversales dirigidas hacia incluso la Administración General del Estado como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o la relación con la Justicia, que dentro de las actuaciones de los letrados de las delegaciones territoriales los casos de envenenamiento, sobre todo cuando afecten a especies catalogadas, sean una prioridad en su actuación.

Aunque ya existían protocolos establecidos que se establecieron en 1999 y se reformaron en 2002 para nuevos casos de envenenamiento, ahora se trata de incluir otros protocolos muy detallados que unifican criterios y clarifican actuaciones preventivas, ya que se ha notado la necesidad de dar criterios similares para todos.

Además, las mismas fuentes han señalado la necesidad de avanzar "mucho más" en lo que es la "disuasión" del uso del veneno, tanto por vigilancia como por concienciación, aspecto este último en el que se trata no sólo de trabajar con grandes federaciones --como cazadores, etcétera-- sino también a nivel local.

Por ejemplo, que cuando en una determinada zona se produzcan episodios de este tipo, además de adoptar las medidas de recuperación necesarias, se identifiquen las causas, no tanto a las personas, aunque esto también, ya que hay una responsabilidad penal.

En concreto, se intentarán ver soluciones a base de reuniones con cazadores, con juntas agropecuarias en la zona u otros colectivos que puedan permitir explicar posibles soluciones a problemas y a la vez el impacto negativo del veneno.

El objetivo es trabajar con todos para "deslegitimar" al envenenador, que no son colectivos, sino personas que utilizan estas sustancias por muy diversas razones, que pueden ir desde la venganza hasta el desconocimiento como el mal uso de determinados pesticidas legales. En la misma línea, se trata de que el propio autor de un envenenamiento no tenga "cobertura" con el "silencio" de quienes le rodean.

Precisamente se considera que donde más se ha fallado desde el conjunto de las administraciones es en actuar mucho por la vía de la persecución y sanción del uso del veneno, pero no tanto una "inmersión" y analizar los problemas para ver cómo zanjarlos, de una forma similar a lo que se hizo con el fuego en determinadas zonas rurales en las que una concienciación ha permitido reducir los incendios en lugares donde año tras año se provocaban.

La Consejería pretende apostar por esta línea, algo que reconoce "ambicioso y difícil", y de forma paralela disuadir mediante la vigilancia, así como buscar a los culpables y llevarles ante los tribunales.

Entre las posibilidades que se barajan y por las que apuestan las asociaciones conservacionistas está la creación de patrullas propias de lucha contra el veneno.

En principio esta medida no se contempla, aunque sí se analizará y podría llevarse a cabo en un futuro, debido a que actualmente existe un convenio "marco" con la Guardia Civil al que se pretende añadir una "addenda" vinculada al veneno para trabajar de una forma más estrecha con la Benemérita, que dispone de patrullas caninas especializadas en esta materia.

En este marco se podría trabajar mejor en casos como la detección de cebos envenenados, ya que con perros sería más ágil y efectivo que patrullar a pie.

La Consejería ha explicado que hay dos grandes periodos en los que se incrementa el uso del veneno, fundamentalmente vinculados a las épocas de caza, que son la primavera (desde estas fechas a marzo o abril) y una segunda "punta" que es a finales de verano o a principios de otoño.

Actualmente su uso se ha estabilizado, con una ligera tendencia a la baja, después de el descenso que supuso una actuación más coordinada entre las administraciones desde finales de los años 90.
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