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Contundente respuesta de García-Escudero a Marcelino Iglesias

El Gobierno de ZP impuso la presencia de sus escoltas en los plenos del Senado

El Gobierno de ZP impuso la presencia de sus escoltas en los plenos del Senado

El Senado elogia a la policía que contuvo al senador García y su casco minero

jueves 07 de junio de 2012, 20:23h
Tras el incidente del martes, cuando el senador socialista Iban García se dirigió con mirada torva y un paquete en la mano hacia Mariano Rajoy antes del inicio del Pleno del Senado, la cosa podía haber quedado en un acto sin mayores problemas. Pero el PSOE vio titulares y el portavoz socialista, Marcelino Iglesias, remitió una dura carta al presidente del Senado, Pío García-Escudero, exigiendo explicaciones de por qué había policías del servicio de escolta de Rajoy en el Pleno senatorial. La respuesta de García-Escudero, también por carta, ha llegado este jueves, y lo ha hecho de forma contundente, según el documento al que ha tenido acceso Diariocrítico.

García-Escudero confirma -más bien, 'recuerda'- a Iglesias que "la presencia, dentro de las dependencias del Palacio del Senado, de funcionarios de policía pertenecientes al servicio de seguridad del presidente del Gobierno cuando éste comparece en una sesión plenaria o visita la Cámara por cualquier otro motivo, es una práctica ordinaria desde que en la pasada Legislatura se llegó a un acuerdo en este sentido entre la Comisaría del Senado y el servicio de seguridad de la Presidencia del Gobierno".

Es decir, que fue el anterior presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el que vio la necesidad de que los escoltas estuvieran en el Pleno, y que fue el anterior presidente del Senado, el socialista Javier Rojo, el que propició tal acuerdo con Presidencia del Gobierno. El acuerdo concreto es que, atendiendo exclusivamente a criterios técnicos de seguridad, "se ha considerado que las condiciones de acceso y circulación por el edificio desde su entrada principal hasta el Salón de Plenos, hacen aconsejable que el presidente del Gobierno sea acompañado por tres personas de escolta pertenecientes a su propio servicio de seguridad".

Luego, la presencia de la funcionaria de policía que detuvo al suministrador de cascos mineros senador García estaba plenamente justificada. Ese acuerdo que rubricó Rojo -y que Marcelino Iglesias o sus asesores deberían conocer- no es extensible, no obstante a los ministros y otras autoridades cuando comparecen en la Cámara Alta. "El criterio de la Presidencia de esta Cámara es que siga siendo así en el futuro, al menos mientras no existan razones de seguridad que aconsejen la adopción de medidas diferentes", responde García-Escudero en su carta.

No había comenzado el Pleno

García-Escudero tritura en su respuesta la carta de Marcelino Iglesias y afirma, por tanto, que la presencia policial "estaba plenamente justificada y autorizada por esta Presidencia del Senado". Además, le recuerda al portavoz socialista el incidente tuvo lugar dentro del Salón de Plenos "antes de que formalmente se hubiera iniciado la sesión", y que fue originado por el senador lbán García del Blanco al aproximarse con determinación hacia el escaño que ocupaba el presidente del Gobierno portando una bolsa blanca de contenido desconocido.

"Este acto, desconcertante para cualquier observador y especialmente en un momento en el que había muchas personas moviéndose por el entorno del presidente del Gobierno, provocó la lógica intervención de una funcionaria de policía perteneciente a su servicio de escolta, intervención que, tal como pudieron comprobar numerosos testigos y se reconoce en su propio escrito, en modo alguno puede calificarse como violenta", se señala en la carta.

Quien no usa palabra... utiliza el casco

Así las cosas, García-Escudero dice tajantemente que los hechos que motivan el escrito presentado por Iglesias fueron provocados por la iniciativa del senador lbán García del Blanco, y no por la funcionaria de policía: "La respuesta dada por ésta ante una situación de incertidumbre en el entorno de seguridad del presidente del Gobierno no fue violenta, sino proporcionada a las circunstancias, por lo que, bien lejos de ser motivo de censura, debería serlo de elogio por la eficacia en el cumplimiento ponderado y diligente de sus funciones".

Pero, además, el presidente del Senado enjuicia los actos de García del Blanco de una forma harto clara y clarificante: "La opinión de este presidente es que quienes tenemos el honor y la responsabilidad de la representación parlamentaria, estamos especialmente obligados a conducirnos en todo momento de manera ejemplar y, por supuesto, también cortés".

Le recuerda que dentro de la democracia parlamentaria existen numerosos procedimientos y usos mediante los que puede ejercerse, y le dice que "resulta muy difícil encuadrar el incidente protagonizado por el senador García del Blanco dentro de los procedimientos y usos parlamentarios, del mismo modo que no parece estar revestido de valores ejemplares".

En definitiva, que conductas como la del senador García "sólo valen para dañar la imagen institucional del Senado, faltar al principio de lealtad entre los poderes del Estado al ignorar la más elemental cortesía parlamentaria y, junto a todo esto, al provocar de manera gratuita una situación tensa y desagradable, entorpecer el ejercicio de sus funciones a los funcionarios que pertenecen a la Cámara o a quienes están realizando circunstancialmente su trabajo en ella".
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