red.diariocritico.com

Escritos en libertad

El parto de Gutiérrez y Del Canto

miércoles 21 de diciembre de 2011, 21:42h
El alcalde de León puso a parir al presidente de Caja España y del parto salió... un ratón.

Emilio Gutiérrez se descolgó la pasada semana pidiendo públicamente la dimisión de Evaristo del Canto, presidente de la caja fusionada, porque no había contestado a su llamada telefónica para mantener una reunión. El gesto ha parecido desproporcionado y existen sospechas de que fue también forzado. Es decir, que una mano oculta meció la cuna y obligó a Gutiérrez a representar un papel que no le es propio.

Porque el alcalde de León es un hombre prudente, comedido y que sabe perfectamente emplear la fuerza de su cargo en función de la resistencia y de los objetivos.

El alcalde niega que su gesto estuviera dirigido desde fuera (se ha dicho que la omnipresente Isabel Carrasco está detrás) y afirma que existían razones sobradas para el exabrupto, como por ejemplo el hecho de que Paco Fernández, anterior alcalde, siga perteneciendo al consejo de administración de la Caja después de haber dimitido de todos sus cargos políticos. O la necesidad de una mayor implicación financiera y social en los asuntos municipales, aspecto este último que apenas requirió un guiño para que resultara zanjado y que pone en evidencia que el asunto que preocupaba es otro.

No deja de ser una incongruencia que Fernández siga representando en la Caja al Ayuntamiento del que ya ni siquiera es concejal. Pero ocurre lo mismo con los cargos políticos, concejales o diputados, que concurren a las elecciones bajo unas siglas en listas cerradas y que después pueden hacer de su acta un sayo. Tampoco el presidente de la entidad bancaria tiene potestad para disponer a su antojo de la vida de los consejeros. Ojalá pudiera, habrá pensado Evaristo del Canto en más de una ocasión. Cuanto incordio e incordiadores podría quitarse del medio. Pero es al contrario. No es casualidad que la continuidad del presidente y del director general dependa de la decisión de los consejeros.

Lo que procede, en todo caso, es modificar la ley. Todo lo demás se nos antoja despropósito, dislate impropio de quien hasta ahora, por otra parte,  ha dado tantos signos de prudencia y sensatez.

Fernando Aller. Periodista.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios