Desde el verano donde estoy ahora mismo, es más fácil escribir. Mejor aún, desde el verano, en el que estamos todos pasando estos días de sol, calor, color y luz, mucha luz sin importar el lugar, pero sí las condiciones climáticas propias de este tiempo y las buenas amistades, se escribe más fácil.
Desde el verano todo es más leve, parece o se hace relativo. Nada es lo suficientemente importante, o no tan importante como en otras estaciones. Vivimos en general más relajados, todo es menos estresante, más agradable…, hasta el vecino molesto de siempre parece más soportable y más fácil de digerir, sin que nos produzca una úlcera de estómago.
Desde el verano hasta los políticos y la política se hacen más agradables, más soportables, y por muy agresiva que la quieran hacer sus protagonistas, la verdad es que su repercusión en las audiencias no hace el mismo ruido. Es por eso que este verano en el que están sucediendo muchas y muy importantes cosas, pasan como más desapercibidas, ¿no?
Desde el verano hemos presenciado un poco de todo y, por hacerlo en orden cronológico, empezaré por los indignados de nuestro mayo revolucionario que, una vez retirados a sus cuarteles veraniegos, han iniciado un camino rumbo a Madrid con una serie de marchas de protesta. Quieren seguir en el calendario de la actualidad. Llegan de toda España, de los cuatro puntos cardinales, llegan desde el verano, como más relajados, pero no menos activos y su objetivo, como el de los peregrinos a Santiago de Compostela, es seguir manteniendo sus peticiones y "rogativas" ante los púlpitos de la opinión pública. Son jóvenes y audaces y están aprendiendo a controlar los tiempos del mensaje en los medios.
Y el mensaje está llegando machaconamente una y otra vez a una sociedad en plena crisis económica y de valores. Como resultado de su estrategia, las encuestas entre la opinión pública les siguen dando mayoritariamente su apoyo y, como hemos podido ver recientemente y tal cómo aventuramos en un artículo anterior, los partidos con más 'cintura política', están haciendo guiños directos al movimiento de los indignados del 15M.
Sin ir más lejos hace pocos días presentaba sus credenciales como candidato socialista a la Moncloa Alfredo Pérez Rubalcaba, y no dejaba escapar la ocasión de lucir un eslogan que lo dice todo: Rubalcaba, escuchar, hacer, explicar, y dejando más que clara su capacidad de diálogo y cintura electoral a la hora de intentar sumar voluntades y votos, se puso un poco más a la izquierda de lo habitual en el Partido Socialista y, sin hacer menciones concretas -aunque sí haciendo claros guiños al 15M-, desgranó lo que será su rosario electoral: Una "vía rápida" para crear empleo que pase por que los bancos contribuyan con "parte" de su beneficio; recuperar el impuesto de patrimonio para grandes propietarios; fomentar el contrato a tiempo parcial; control por parte del Estado de los planes urbanísticos para prevenir la corrupción; modificación de la ley electoral (ha pedido a su partido que debata y presente una propuesta de reforma del sistema electoral inspirado en el modelo alemán, de circunscripciones pequeñas que fomentan la cercanía); ha avisado de que no tolerará "cantos de sirena" sobre privatizaciones y copagos; ha propugnado una política que, además de ser "limpia y transparente", lo parezca…
Como respuesta, el tradicional nerviosismo al que llevan las prisas del PP para aprovechar el mal momento electoral del PSOE, ha obrado el 'milagro' de devolver voz y presencia a Rajoy y así, por fin, sus fontaneros han conseguido convencer a Francisco Camps -con graves y electoralmente pesados problemas judiciales- para que se apee de la presidencia de la Generalitat valenciana, algo que hace tiempo deseaban muchos militantes del partido que fundó Fraga, más aún viendo que el candidato socialista es lo peor que le podía tocar como contrincante a su eternamente ausente Rajoy.
Entre tanto en Catalunya la Ley Ómnibus -pactada entre CiU y PSC- se ha presentado en medio de toda esta 'movida preelectoral', los problemas europeos para salir de la crisis griega y sus posibles consecuencias -con reunión incluida de todos los mandatarios de la vieja Europa-, y el culebrón del fichaje de Cesc Fábregas.
Cuando estoy acabando de escribir estas líneas, me entero del terrible atentado en Noruega. ¡Y esto ocurre en el país del Premio Nobel de la Paz! Por los dioses que estamos bien locos. Locos de atar, pero, por lo que se ve, los más peligrosos siguen sueltos.
¿Se dan cuenta de lo que comentaba al principio? Sí, eso, que es más fácil escribir desde el verano, porque en verano todo es relativo, suave, liviano…, lo malo es que después del verano suele llegar el otoño, y éste, sin la relatividad veraniega, se nos está prometiendo muy caliente…, pero esa será otra historia que aún está por ver.