jueves 14 de julio de 2011, 18:43h
Actualizado el: 29/07/2011 22:58h
El actual caos en la Función Judicial ha llevado a muchos ciudadanos a desear que se acelere el nombramiento de la Comisión Tripartita que reemplazará al Consejo de la Judicatura y, según se dice, emprenderá la tarea de reordenar esa Función del Estado. Sin embargo, y a pesar del desconcierto reinante, lo más importante es que se acierte al nombrar las personas que la integrarán, aunque eso requiera algunos días de diálogo y búsqueda de acuerdos.
Es necesario que la Comisión logre la confianza ciudadana, que sus integrantes no despierten suspicacias, que los ecuatorianos los perciban independientes, capaces, académicamente idóneos, y cívicamente responsables.
La Función Judicial que merecemos, debe ser autónoma, integrada por ciudadanos responsables, honestos, con sólida formación jurídica, que sepan resistir las presiones y actuar con estricto apego a la ley y el convencimiento de que ante ella todos somos iguales.
La situación es grave y la ciudadanía necesita recuperar el respeto por una Función que es puntal de la democracia. Ese es el principal reto de la mencionada Comisión, y el de las otras funciones del poder será respetar su autonomía.