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Opinión: Julio Feo

Perplejidades

Perplejidades

Si los ministros de un gobierno se nombraran previa selección de una empresa de cazadores de talentos, probablemente estas buscarían personas con buena formación académica, con experiencia profesional y con experiencia y sensibilidad política. En los gabinetes de Zapatero han abundado los ministros/ ministras que tenían experiencia política pero nula experiencia profesional y escasa formación académica. Por eso me deja perplejo que dos de los ministros que se sabia que tenían dos las tres características necesarias y que, aunque era sabido que carecían de experiencia política, se les suponía sensibilidad política, hayan demostrado que eso no va con ellos. Me refiero a Garmendia y a Sebastián que, según lo que se ha filtrado de la discusión en el consejo de ministros sobre la velocidad en carretera, estaban a favor de mantener el limite de los 110 Km. por hora. Me he tomado la molestia de ahondar en sus biografías y ambos tienen acreditada experiencia en la empresa privada, biotecnología y banca, muy buena formación académica... pero llegaron a esto de la política un tanto talluditos y en la discusión han demostrado que sus reflejos son meramente tecnocráticos. Menos mal que la mayoría tenía sensibilidad. El petróleo ha bajado con lo que el ahorro será menor; pero, además,  estamos en vísperas de dos meses con millones de desplazamientos en carretera tanto de españoles como de extranjeros, a los que sin duda beneficiara la medida. También estoy sorprendido de que Ramón Jáuregui, al que conozco y de quien sé que tiene sobradamente las tres y más condiciones para ser un buen ministro, haya establecido dos  condiciones previas a la comisión que decidirá qué hacer con el Valle de los Caídos. Uno, que los monjes Benedictinos seguirán allí: no se puede plantear su desalojo. Dos, que la Cruz es intocable. ¿Por qué, Ramón? ¿No hubiera sido mas razonable escuchar las recomendaciones de la comisión, que imagino que no son vinculantes, y luego decidir? Si era por tener contentos a los obispos con Rouco al frente, a éste le faltó tiempo para retirar a su representante de la comisión. Otra ministra con probada experiencia política y muy buena gestora, Carme Chacón, ha autorizado dos cosas insólitas en un Estado aconfesional (le incumben ambas ya que el Ejército depende de ella) y, que a más y más, se habían dado directrices concretas desde el Congreso de los Diputados para evitar que el Ejercito participe en actos religiosos. En la procesión del Corpus de Toledo se entiende la satisfacción que reflejaba la cara de la señora Cospedal, “con impresionante look Corpus Christi: peineta rígida y de dimensiones que sobrepasan las lindes de la televisión TDT, mantilla XL, cerrado traje negro con escote de bañador de los años cincuenta y perlas de una vuelta” (Boris Izaguirre dixit). Todo el atuendo me recordó tiempos pasados pero, sobre todo, el collar. Lo que no me explico es por qué estaba presente el Ejército. La segunda es el anuncio de que una compañía de la Legión vendrá a Madrid a desfilar con motivo de la visita del Papa. Vendrán con banda de música e imagino que también con el carnero. ¿Cuál es la razón para que la directriz de las Cortes haya sido ignorada? Imagino que la ministro Chacón tendrá sus razones, pero, ¿cuáles son? Es lógico  que si   el Papa es recibido como un Jefe de Estado se le rindan honores militares, igual que se haría con la Reina Isabel de Inglaterra o con Sarkozy. Pero no acabo de entender por qué tiene que desfilar la legión en un acto religioso organizado por la Iglesia católica. Ya se han apresurado a hacernos saber que los legionarios que vengan a Madrid serán todos voluntarios y que todos sus gastos correrán por parte de la organización del viaje. Sería más sensato que vinieran de paisano, si es que tienen permiso de pernocta esos días. Incluso que a los que quisieran venir se les concediera el permiso correspondiente si ello no afecta al servicio. En esta visita, lo razonable hubiera sido no poner obstáculos y ayudar con moderación, pero da la impresión de que el gobierno de Zapatero se está volcando dando todo tipo de facilidades para que la visita sea un éxito. ¿Por que? Le he dado muchas vueltas y no lo entiendo, a menos que los sectores más católicos de PNV y de CiU hayan puesto como condición a posibles apoyos al Gobierno la máxima colaboración de este para que la visita sea un éxito. Son normales, aunque no me gusten, las decisiones que han tomado Gallardón y Aguirre para facilitar la vida a los que vengan a vitorear a su máximo líder en la tierra. Ellos creen en la confesionalidad de la política y son consecuentes arrimando el ascua a su sardina. Aunque con los gastos corramos todos los ciudadanos, los que son católicos y los que no lo somos. Pero lo que es sorprendente es que ni el PSM, ni Jaime Lissavetzky, ni Tomás Gómez hayan hecho la más mínima crítica a que los autobuses sean más baratos o que se puedan utilizar las escuelas públicas de la comunidad para alojar visitantes. Supongo que Esperanza Aguirre ha tomado esta decisión porque todas las escuelas, universidades e instituciones religiosas de Madrid están ya a tope de reservas y hay que alojar al resto como sea. Si algún dueño de hotel, pensión, albergue u hostal, es católico, no estaría de más que esos tres días ofreciera estadías gratis para los vienen al magno acontecimiento. Por último, no menos perplejo me deja la actitud de Izquierda Unida. Prefieren que gobierne la derecha a que lo haga el partido socialista. Ha vuelto la pinza de Anguita y donde es más flagrante  la incongruencia es en Extremadura. No sé si mi perplejidad es consecuencia de que no entiendo nada o es un problema de edad. - Lea también: Recta final, pero amarga: Rubalcaba se irá del Gobierno con recelos
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