El presidente de los catalanes ve en su homólogo español un adalid de la España plural
El presidente de la Generalitat ha sido el encargado de presentar Zapatero en la conferencia-coloquio que éste ha pronunciado en Tribuna Barcelona. Montilla ha recordado sus primeros contactos con Zapatero y la efeméride del décimo aniversario de la llegada de Zapatero a la secretaría general del PSOE. El primer secretario del PSC ha recordado que, cuando Zapatero fue a la calle Nicaragua a presentar su proyecto a los socialistas catalanes, dijo a Zapatero que entraba "en la sede de otro partido".
Montilla ha dicho que el discurso de Zapatero durante el Congreso del PSOE fue "determinante" y que entonces los delegados catalanes lo tuvieron "fácil", ya que después de escucharlos "todo el mundo tenía claro qué había que hacer". "No es arriesgado decir que hoy Zapatero es secretario general del PSOE y después presidente gracias a toda la gente que lo votó, pero también gracias de muchos de los que hoy están aquí", ha remarcado, "y también como consecuencia del eco que años atrás las primarias ganadas por Borrell dejaron como exigencia a la sociedad española y entre la militancia de los socialistas".
El presidente catalán ha añadido que, "visto con perspectiva", ahora "no hay duda que los conceptos de la España plural, que hoy entre dudas y debilidades intenta mantenerse, habría sucumbido ante una visión uniformizadora de la realidad y de la sociedad". Por eso cree que los socialistas catalanes "escogieron bien".
Sobre el Estatut, Montilla ha constatado que "sin Zapatero y la voluntad política del PSOE no habría habido Estatut", del mismo modo que "sin voluntad política del PP no habría habido recurso, ni el nivel de indignación que en Catalunya que hay hoy". Montilla ha dejado claro que "el punto de partida es éste".
Pero Montilla ha insistido en el "sentimiento de desafección" que ha supuesto el proceso estatutario. 48 horas después de su reunión en la Moncloa con Zapatero, Montilla ha asegurado que ha visto el presidente español "consciente de la situación en la que nos encontramos" y que "no estamos ante un problema de Cataluña, sino de un problema de España, hoy planteado con más contundencia y gravedad de lo que lo había sido desde el inicio de la transición".
El presidente ha advertido de que "Cataluña y España están en una encrucijada y que si optaran por darse la espalda se equivocarían las dos". En todo caso, ha dejado clara su particular opinión de que "en Cataluña los que se quieren ir son una minoría", mientras que "la mayoría quiere rehacer el pacto de manera exigente". "La mayoría de catalanes quieren y queremos sentirnos cómodos en una España más plural, más abierta", ha añadido, mientras cree que ahora es el momento de "rehacer la confianza" que se ha "dañado".
Optimismo, pero no "minimizar los problemas"
"Él es un hombre proverbial optimista y es cierto que para remontar las situaciones adversas es necesario el optimismo", ha añadido, pero ha advertido de que, aunque el optimismo y confianza que sumar ', pero ha avisado de que el optimismo "puede tener tendencia a minimizar los problemas".
Montilla ha admitido que la confianza hay que rehacerla, aunque no sea "posible de hoy para mañana". El presidente ha insistido en pedir "gestos, cambios de actitudes, hechos, demostrar día a día que hay voluntad de reconstruirla". El presidente cree que Zapatero "sabe que cuando se ha dañado la confianza no basta con las palabras" y que "será en base a los hechos más que de las palabras que reharemos los puentes de confianza mutua", mostrándose así convencido de que el presidente español evidenciará en los "próximos meses" que ha entendido los mensajes de la sociedad catalana.