También solicitan que declaren los funcionarios turcos que llevaron a cabo la recuperación de los cadáveres y su entrega a las autoridades españolas.
El representante del Ministerio Público, que realizó esta petición en la cuarta jornada del juicio que se sigue en la Audiencia Nacional, destacó el "cargo y la autoridad" que tenía
Jiménez Ugarte en el momento en el que se produjeron los hechos y recordó que asumió la función de "
coordinar" el contacto con las familias de las víctimas, que ayer le mencionaron "e
n numerosas ocasiones".
A este respecto, el primer presidente de la Asociación de Familias Afectadas por la Catástrofe del Yak-42,
Carlos Ripollés, calificó de
"humillantes" las entrevistas que las familias mantuvieron tras el accidente con Jiménez Ugarte, de quien dijo que "
se volvía loco con amenazas", gritaba a los familiares como
"un energúmeno" y les preguntaba "
qué España querían formar por montar la asociación".
De igual modo, solicitó la comparecencia del fiscal turco
Burham Cobanoglu,
"máxima autoridad" en la morgue de Trabzon (Turquía) en la que se realizaron los trabajos de identificación de los cuerpos; del director del Instituto Forense de Estambul, que llevó a cabo los primeros análisis; y de los cuatro médicos y patólogos que intervinieron en estas tareas.
Al término de la sesión, que apenas duró media hora, el presidente del tribunal,
Javier Gómez Bermúdez, señaló que la Sección Primera de la Sala de lo Penal no tomará una decisión sobre este asunto hasta que no finalice en su totalidad la prueba testifical, lo que está previsto para el próximo martes.
"Alcanzar la verdad histórica"
Burgos justificó los nuevos interrogatorios por los testimonios que el tribunal ha escuchado desde el comienzo del juicio y con el objetivo de
"tratar de superar contradicciones y alcanzar una visión de los hechos ocurridos razonable y admisible que venga a ayudar a alcanzar lo que fue la verdad histórica".
Así, destacó que la comparecencia del fiscal turco está justificada, no sólo porque era
"la máxima autoridad en aquella morgue y quien estaba dando órdenes unos y otros", sino también porque "intervino" en estas tareas y dio "
explicaciones personales" al teniente general
José Antonio Beltrán y al general de Sanidad
Vicente Navarro "
de cuándo, cómo y por qué les entregó cadáveres identificados y sin identificar".
También recordó que el fiscal turco ha sido nombrado en los primeros cuatro días de vista oral tanto por los tres acusados --el general Navarro y sus dos colaboradores, el comandante médico
José Ramírez y el capitán
Miguel Sáez-- como por testigos como el comandante jurídico militar
Alberto Ruiz de los Paños, que a los dos días del accidente trasladó al Ministerio que 30 de los 62 cadáveres volvían sin identificar.
Quién identificó los cuerpos
De igual modo, justificó la necesidad de escuchar el testimonio del director del Instituto Forense de Estambul,
Kerametin Kurt, para que dé cuenta de los informes médico-forenses que llevó a cabo su departamento y de las entrevistas que posteriormente mantuvo con Navarro y Beltrán.
En relación con los médicos y biólogos que trabajaron en la morgue, llamados
Bülent Sam, Ómer Müslümanoglu, Hüseyin Afsin y
Fatih Akyüz, indicó que su testimonio es relevante "n
o sólo por lo que son sino por lo que hicieron y lo que se dice que hicieron o no hicieron", en referencia a las contradicciones de los testigos sobre las labores de observación y toma de notas que llevaron a cabo.
A este respecto, explicó que durante la instrucción podía deducirse que los forenses turcos
"hicieron todo y no dejaron hacer nada al equipo español", mientras que algunos testimonios escuchados durante el juicio ponen de manifiesto que éstos "
se inhibieron y estuvieron allí sin hacer nada".
"Práctica habitual"
Durante la sesión compareció el teniente coronel Coca, quien dos días después del accidente (el 28 de mayo de 2003) encargó a Ramírez y Sáez que volvieran a la base militar de Torrejón de Ardoz (Madrid) para elaborar las necropsias, que constituyeron los únicos documentos que recibieron las familias cuando el Ministerio de Defensa les entregó los cuerpos.
A preguntas de Burgos, Coca reconoció que estos certificados estaban fechados en Trabzon el día anterior, algo que consideró "una práctica habitual" en autopsias y biopsias, y que para adoptar esa decisión consultó con el general Navarro. "
Ambos lo vimos normal, es una práctica habitual en las autopsias", dijo antes de añadir que la finalidad de las necropsias era poner por escrito el resultado de los análisis
"cuanto antes".
También declaró el teniente coronel Manuel
López Veral, perteneciente al Cuerpo de Sanidad Militar y que actuó como oficial de enlace para los trámites administrativos que se llevaron a cabo con las familias. Durante su interrogatorio, solicitado por una acusación particular, trasladó la
"inquietud por recuperar los objetos personales" que existía entre las familias.
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