Gallardón anda silente
Anda Ruíz Gallardón silente, agazapado, viendo pasar la procesión tras la reja de su apacible estancia del Palacio del Correos, contemplando cómo la diosa Cibeles va a ser protegida, como lo fue durante la guerra civil, no para preservarla de los cañonazos, sino de las arremetidas festivas, del tiroteo blanco, si el Real Madrid se proclamara campeón de la Liga este fin de semana. Más vale prevenir que curar destrozos en la piedra de la diosa de Madrid.
Anda Gallardón silente, agazapado, viendo pasar la polémica que arranca desde la Puerta del Sol, baja por la calle de Alcalá y llega hasta la de Génova. Hay quienes dicen -de forma malvada, señor alcalde, de forma malévola- que está disfrutando viendo los toros desde la barrera, comprobando cómo al ruedo de la actualidad política salen morlacos que parecen muy encastados y que después, tras derrotar en tablas, se caen; otros de ganaderías que se creían fuera de la órbita taurina y que ahora aparecen con nueva divisa; hay algunos astifinos que llevan mucho peligro cuando embisten por el pitón izquierdo, y luego están los toreros, las cuadrillas, con diestros de postura y poco temple, con maestros que no llegan nunca a tocar pelo, espontáneos que se la juegan por llegar un día a ser toreros, subalternos que quieren hacer el quite en vez de colocar al toro en suerte para el matador y hasta monosabios, que tienen más de monos de imitación que de sabios.
Dicen que Gallardón está silente, pero encantado, viendo el rifi-rafe entre Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy, porque mientras unos se desgastan, otros se reservan. Dicen sus más allegados que el alcalde está feliz, porque interpreta que echado el pulso, se ha demostrado que Esperanza Aguirre no tiene, fuera de Madrid, tantos apoyos como se pensaba, y que ahora tampoco tiene de Génova la autoridad que tenía para marcar a Galalrdón de cerca, es decir, interpreta el alcalde, que a partir de ahora se van a poder tratar más de tú a tú en litigios personales e institucionales, aunque no se olvide que ella sigue siendo la presidenta del partido en Madrid y en Madrid sí que tiene todos los apoyos. Cuando menos resulta llamativo, que tras los primeros pronunciamientos del vice alcalde y del mismo Gallardón desde Pekín sobre la crisis del partido, no haya vuelto a abrir la boca en este sentido, porque ha comprobado que en esta situación es mejor ver los toros desde la barrera, qué digo, por televisión.