Ansón comienza su nuevo periódico con una fiesta por todo lo alto
Este lunes volvió el esplendor de las fiestas a Madrid, el cóctel en el que te encuentras a todo el mundo. Y claro, no podía estar organizado por alguien insulso. Luís María Ansón, que celebraba la apertura de un nuevo periódico (otro más, aunque esta vez es por Internet: www.elimparcial.es) y para ello invitó como a tres mil personas y acudieron mil, que tampoco es moco de pavo.
Ansón es el perfecto anfitrión. Se queda en la puerta a recibir a todo el mundo. A los chicos apretón de manos, a las chicas, dos besos, si éstas además son jovenzuelas les pasa la mano por la cintura para agradecerles su presencia (él es muy cumplidor). Y como los invitados son cientos, cuando llega el último a la fiesta, Luis María empieza a atender a la cola de los que se van. Eso es tener madera de anfitrión y lo demás son tonterías. Ni un vaso de agua se tomó el pobre.
En la fiesta muchas caras conocidas y en todos los corrillos el mismo tema de conversación, a saber, la estrella del Moulin rouge madrileño, o sea, Gallardón. Tampoco se disimulaban las preocupaciones ante las próximas elecciones (la mayoría de los asistentes eran votantes del PP). Que si la caída de la bolsa, que si Rajoy ha metido la pata no llevando a las listas a Gallardón, que si Esperanza, que si van a perder después de esto, que si van a ganar. Había para todos los gustos y es que allí además estaban muchos tertulianos de los que habla Elvira Lindo: José Antonio Vera, que se iba después del cóctel a Valencia para intervenir este martes en Parlem cla y al que una señora muy emocionada confundió con Herman Tertsch, el pobre Vera no sabía donde meterse y aguantó estoicamente la confusión de la mujer.
Cosas de la fama. También andaba por allí Isabel San Sebastián, toda pizpireta, la verdad es que esta mujer gana en las distancias cortas. Y hablando de distancias cortas este lunes, por fin, pude observar con detalle el rostro de Ana Botella y es que en toda la corte y villa se rumorea que se ha puesto unas inyecciones de botox para celebrar (digo yo) el nacimiento de Pelayo. Y me acerqué a ella, tanto que casi me tropiezo, pero así, a simple vista no le noté yo mucho. Ana Botella tiene madera de artista de Hollywood, bueno, de persona importante, es como Anne Wintour (editora del VOGUE americano) que llega a las fiestas, posa y a los diez minutos se va. Bueno, igual es que le iba a dar el biberón a Pelayo…
Lo bueno que tiene Ansón es que mezcla como nadie a la farándula con la intelectualidad y así salen parejas dispares (que ayer no se dieron pero que se podrían haber dado) como Victoria Vera (ayer, sin escotes) con José Manuel González Huesa (director general de Servimedia) o Gemma Cuervo con Fernando Galiano (consejero delegado de Unidad Editorial). Victoria Vera también mostraba (a su manera) su honda preocupación por el 9 de marzo: “Antes de unas elecciones todo se paraliza en el teatro”, me contó. “Como siempre”, remató. Y me soltó el humo de su cigarro en toda mi cara mientras me decía: ¿Sabes?. Todo esto dicho muy des-pa-ci-o. “Ya”, sólo pude añadir.
También me encontré con Paloma Segrelles (madre e hija). La hija, recién casada, me contó que los primeros meses de su matrimonio fueron estresantes: “Es que entre que enseñas al servicio a hacer las cosas y todo eso…” Y tiene razón, pobrecita mía, es lo que tiene tener servicio. Y es que a Palomita, que salió de casa para casarse (como Dios manda) nadie le había hablado de lo duro que era llevar una casa. En fin que, preocupada me dejó. En serio.
Tras los problemas domésticos de Paloma Segrelles que, por cierto, está muy guapa desde su boda), me fui a departir un rato con David Gistau que estaba de charleta con la viuda de Umbral, España. Umbral quería mucho a David Gistau y ella lo sabe. También me encontré con un concejal del PP en Moncloa-Aravaca que dará que hablar: Álvaro Ballarín, inteligente, simpático y culto y además fan de Bob Dylan (lo que le puede proporcionar votos de la izquierda si trasciende). Ballarín, of course, haciendo campaña. Eso es lo bueno que tienen los cachorros del PP, que hacen campaña siempre (yo creo que ESPE los alecciona cada mañana vía SMS) y además expresan sus opiniones políticas sin rubor, no como los de izquierda que en estos saraos se suelen quedar más callados, ¡pobres!
Miguel Ángel Rodríguez, alias Mar, también andaba por allí, igual que Julián Lago, al que me costó trabajo distinguir porque se ha convertido en un macarrilla de barrio con esas barbas y esos cueros que me lleva. Algunos no llevan bien pasar de los cincuenta. Del mundo de los libros (siempre viene bien un poco de cordura) dos pesos pesados: Blanca Berasategui (El cultural) e Imelda Navajo (Esfera de los libros).
Y los canapés servidos por Arturo, así que sobra decir que muy buenos. El lugar, los jardines (con carpa) de la Fundación Ortega y Gasset).