Los países de América Central y del Sur, especialmente las regiones andina y amazónica, son tal vez la zona del mundo con mayor riesgo de ver desaparecer muchas de sus lenguas locales, según advierte un estudio publicado esta semana, realizado por el Instituto de Lenguas Vivas (ILV) y la National Geographic.
La investigación, realizada a nivel mundial por David Harrison y Gregory D.S. Anderson, del ILV, señala que el 80% de la población del planeta utiliza el 1% de todas las lenguas existentes (aproximadamente unas 7.000).
El resto está en grave peligro de desaparición debido a causas como la ausencia de una forma escrita, de documentación o por el desinterés de las nuevas generaciones por aprenderlo, frente al dominio de otros idiomas que tienen mayor relevancia social.
En el área comprendida por Perú, Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia, Harrison y Anderson han identificado al menos 113 lenguas distintas, lo que ubica a la zona a la cabeza de la diversidad lingüística mundial.
Al mismo tiempo, sin embargo, es una de las áreas de mayor riesgo y la mayoría de las lenguas están perdiendo terreno frente al español (en gran parte del eje andino) o el portugués (en Brasil), señala el estudio.
Según explicó Harrison durante una conferencia de prensa telefónica realizada ayer en Washington, "Bolivia tiene el doble de diversidad lingüística que toda Europa, ya que cuenta con 37 lenguas y ocho familias lingüísticas".
Muchas de esas lenguas, afirmó, comparten con la lengua vasca la particularidad de no estar relacionadas con ningún otro idioma conocido.
De acuerdo con el estudio, algunas de las lenguas más amenazadas cuentan con menos de un centenar de usuarios, como la Resígaro, hablada por una comunidad arawaka del Perú o la lengua Chipaya, en Bolivia. Hay otras incluso más afectadas, con menos de diez parlantes conocidos, como la Cayuvava, en Bolivia o el Muniche, en Perú.
El Quechua (junto con el kichwa) y el Aymara son las dos lenguas indígenas de mayor fortaleza en toda la región, explica la investigación