Repatrian momias atacameñas
Ministra de Educación anunció el fin de ese “exilio cultural”
Gestiones realizadas por la Comunidad Atacameña San Francisco de Chiu Chiu y el Consejo de Monumentos Nacionales, permitirán que un conjunto de restos humanos del norte de Chile sean repatriados desde el Museo Nacional del Indígena Americano, de Washington, Estados Unidos, hasta donde llegaron, debido a que un coleccionista norteamericano las adquirió en 1919.
La Ministra de Educación y Presidenta del Consejo de Monumentos Nacionales, Yasna Provoste Campillay, junto al miembro del Consejo General del Instituto Smithsoniano y representante del director del Museo Nacional del Indígena Americano, John E. Huerta, firmaron el lunes su correspondiente acuerdo de repatriación.
Las piezas corresponden a restos indígenas de la cultura atacameña, originaria de la localidad de Chiu Chiu, hacia donde se espera retorne para darle sepultura, estimativamente el próximo 1° de noviembre, Día de Todos los Santos.
Lo mismo ocurrirá con otros restos humanos proveniente de comunidades indígenas de Arica. Con la intención de sepultarlos, se busca que nunca más vuelvan a ser expuestos en museo alguno y se respete así el antepasado de las comunidades que representan.
“Claramente, este exilio cultural, que uno podría señalar hoy, está llegando a su fin y refleja la voluntad de desarrollar planes y programas de repatriación que desde el gobierno y en particular, desde la política en materia de pueblos originarios, valoramos profundamente”, señaló Yasna Provoste.
Agregó que con la firma de este acuerdo de repatriación de restos humanos desde Estados Unidos a Chile y particularmente, a las comunidades indígenas del norte del país, “además de ser un momento de mucha alegría, lo es también de mucha justicia, porque viene a consagrar la dignidad que nosotros queremos para nuestros pueblos originarios y estamos seguros que es también la manera de respetar la cosmovisión de nuestros pueblos”, explicó.
En Estados Unidos nunca fueron mostrados al público, sino que permanecieron guardados en una sala. Su sepultura, además, forma parte de los requisitos solicitados por el Museo Nacional del Indígena Americano –que financiará los gastos de repatriación-, pues responde a las propias políticas de esta Institución Smithsoniana, de devolver a su lugar de origen las distintas piezas de este tipo que están en su poder.
Los ancestros de la cultura atacameña tenían la costumbre de enterrar a sus muertos con sus principales pertenencias, para que los acompañaran a la otra vida. De tal modo, la intención de enterrar a las momias tiene un valor muy simbólico, de naturaleza profunda, pues cuando originalmente fueron sacadas de su sepultura se les separó de sus bienes, cuyo valor arqueológico hoy en día es imposible de recuperar.
La Comunidad Atacameña San Francisco de Chiu Chiu, que durante cuatro años ha trabajado intensamente por lograr la repatriación de uno de sus ancestros, piensa sepultarlo en el Pukará de Chiu Chiu, recinto que ya está cerrado y cuenta con los debidos derechos de inscripción a nombre de la comunidad, aunque también existe la posibilidad de sepultarlos en el cementerio indígena. Decisión que finalmente será tomada por los más sabios del pueblo.