Alemania ha distribuido entre los Estados miembros un cuestionario de 12 preguntas sobre los puntos más polémicos, por ejemplo, cómo se trata la dimensión social, si se mantienen o no los símbolos de la UE o si se elimina la naturaleza constitucional del texto, según informaron fuentes diplomáticas.
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguen Ángel Moratinos, insistió este lunes en que España quiere mantener "la sustancia y los equilibrios" del Tratado constitucional, y aseguró que esta es la misma postura que defiende la presidencia alemana y los 18 países que han ratificado el texto.
Sin embargo, cada vez son más las voces que se inclinan por aprobar un 'minitratado' que se centre en la cuestiones institucionales y abandone el resto de la Constitución, tal y como defiende el candidato conservador a la presidencia de Francia, Nicolas Sarkozy.
En las últimas semanas, Reino Unido y Países Bajos han insistido en que la UE no necesita una Constitución sino un simple tratado que modifique los textos vigentes para mejorar su eficacia y que no requiera ser sometido de nuevo a referéndum.
Por su parte, Polonia rechazó de nuevo la semana pasada el sistema de toma de decisiones previsto en el Tratado Constitucional, basado en la doble mayoría de población y Estados miembros, al considerar que supondría una pérdida de los "privilegios" que le otorga el actual Tratado de Niza.