Massagué es director del Programa de Biología y Genética del Cáncer del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York (Estados Unidos), y director adjunto del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona. En sus anteriores trabajos, el investigador había logrado identificar un conjunto de 18 genes estrechamente vinculados a la aparición de metástasis.
Y ahora, según publicó ayer el diario El País de Madrid, demostró que la acción conjunta de tan sólo cuatro de ellos, provoca al menos dos fenómenos esenciales para que las metástasis tengan lugar. "Por un lado, la formación de nuevos vasos sanguíneos alrededor del propio tumor y, por otro, la perforación de los pequeños capilares que proporcionan alimento y oxígeno a un órgano determinado", explica el diario español.
En concreto, los genes dan lugar a otras tantas proteínas, cuya acción conjunta provoca, según se vio en ratones, la formación de nuevos vasos sanguíneos alrededor del tumor. A través de ellos, el tumor se nutre de oxígeno extra, lo que favorece su crecimiento.
Y, además, como estos vasos son porosos, a través de ellos es que "se escapan" las células tumorales hacia el torrente sanguíneo, desparramando el cáncer a otros órganos.