red.diariocritico.com

Visitas 'populares' del líder gallego

Alberto Núñez Feijóo va a por todas

Alberto Núñez Feijóo va a por todas

El líder del Partido Popular de Galicia y candidato a la presidencia de la Xunta en los comicios del 1 de marzo próximo lleva semanas calzándose las botas de siete leguas dispuesto a recorrerse todos y cada uno de los 315 municipios gallegos desde antes (no mucho) de que Emilio Pérez Touriño anunciase la fecha de las elecciones gallegas.

Alberto Núñez Feijóo (Os Peares, Ourense, 1961) estuvo en los municipios del sur de la provincia de Lugo. Comenzó en Quiroga, siguió por Ribas de Sil, almorzó en Monforte de Lemos, pasó a Sober, recaló en Ferreira de Pantón, llegó –con 30 minutos de retraso—sobre las ocho de la noche a Escairón y, tras un acto de una hora y tres minutos, remató la jornada en Bóveda. Siete municipios en una apretada jornada. Todo un tour de force. En total, según confesaría el protocandidato (cabe aclarar que formalmente el Parlamento gallego aún no ha sido disuelto) casi al final de su alocución, “habré estado hoy transmitiendo mi mensaje a unas 900 personas a las que les he pedido el voto”.

Diariocrítico estuvo en el encuentro de Escairón, capital del municipio de O Saviñao (4.876 habitantes, con 2.000 votantes del PPdeG en las elecciones gallegas de 2005). En el auditorio local, cerca de 275 simpatizantes del partido le esperan. En la puerta, tras bajar del coche, una frase: “¡Vamos para adentro!” y, a continuación, pregunta por el alcalde. A Núñez Feijóo le acompaña en el trance Xosé Manuel Barreiro, presidente provincial del PP lucense y, como él, conselleiro que fuera del último gobierno de Manuel Fraga.

Acomodados todos en la sala, visionado de un video corto, en el que se exponen los logros de la alcaldía que, desde 1991, ocupa su correligionario Joaquín González. Y es el alcalde quien abre el acto. Expresa González su confianza en quien fuera, ya en las postrimerías del último mandato de Fraga, conselleiro de Política Territorial. Tanto el presentador como el presentado están hoy a partir un piñón electoral. Ni el uno (Feijóo) ni el otro (González) parecen acordarse de un incidente que les enfrentó hará cosa de seis años y medio. El alcalde González se negó a arreglar un camino que conducía a la casa de un vecino (detalle curioso: el tal vecino era un conocido votante local del PPdeG). El perjudicado recurrió a la prensa regional. Dos o tres días después el conselleiro Núñez Feijóo hizo que los servicios técnicos de su departamento arreglasen el camino, enmendándole la plana al renuente alcalde.

Remata el alcalde González su declaración pública de lealtad confiada en el candidato de su partido y le toca el turno a Xosé Manuel Barreiro. Breve intervención para abrir boca, caldear el ambiente y galvanizar, dentro de lo que cabe, al público asistente, formado básicamente por mayores –algunos mucho—de sesenta años. Barreiro acaba pronto, presentando una enmienda a la totalidad del gobierno bipartito de socialistas y nacionalistas del BNG. Sintonía habitual del PP y, en dos zancadas, Alberto Núñez Feijóo, sube al escenario. Y lo hace con la lección bien aprendida. Sabe de qué va la cosa. Conoce los datos básicos del municipio visitado.

En su alocución, Núñez Feijóo, aparte de hacer gala de lo que se conoce como “memoria selectiva”, obviando --¿olvidando?— los dieciséis años de gobierno popular, transmite convicción. Para el presidente del PPdG, lo del bipartito pertenece a la categoría de siniestro total. No lo dice así, pero es el discurso que subyace en sus palabras. Él se lo cree y los asistentes también. Habla del sector lácteo, del ganadero, del vitivinícola (O Saviñao está en el corazón de la Denominación de Origen Ribeira Sacra).

El presidenciable del PPdeG imprime a sus propuestas un toque regeneracionista, muy a lo Joaquín Costa, pero sin andarse por las ramas. Declara que su objetivo es “la modernización del país”. Y no ahorra reproches, tras recordar que en junio de 2005 el PPdeG fue la fuerza política más votada (37 diputados a sólo un escaño de la mayoría absoluta), al referirse e la política lingüística, se descuelga con una frase que, paradójicamente, lleva implícita una carga de autocrítica: “Galicia es lo que es y no lo que digan los políticos que es”. Y nueva paradoja, Núñez Feijóo utiliza un gallego de notable alto y de bastante variedad léxica. A estas alturas de la legislatura a punto de acabar, el presidenciable del PPdeG se mueve con gran soltura dialéctica. Incluso recurre al sarcasmo para recordar, en referencia no sólo al bipartito sino al Gobierno socialista, que “la mayor empresa del España es el INEM, que ya cuenta con tres millones de empleados”.

Remata Feijóo con una queja recurrente, la de la nula atención que la radio y la TV gallegas dedican al PP: “parecemos clandestinos –dice—algo así como Herri Batasuna, porque no hay ninguna cámara ni ningún micrófono”. Y en un gesto que bordea la autosuficiencia propone a los presentes que apaguen la televisión: “total son sólo dos meses”, clara, en alusión el tiempo que resta hasta las elecciones.

Ya en un tono algo más formal, el presidenciable del PPdeG, explica el por qué de su presencia: “vengo a pediros el voto, porque lo necesito –enfatiza—necesito esos dos mil votos vuestros de hace tres años y medio”. Y, acto seguido, cierra su intervención con un rotundo: “a partir del 1 de marzo os convoco a gobernar”. Los asistentes aplauden, mientras suena la musiquilla habitual en los actos del PP.

A la salida, uno de los asistentes, le dice al cronista: “lo que va mal ya lo sabemos, pero ¿y qué propuestas nuevas tiene Núñez Feijóo?”. Xosé Manuel Barreiro, presidente del PP lucense, hace como que no oye el comentario. Eran las nueve y tres minutos de la noche. Una finísima llovizna humedecía las calles del pueblo. El candidato Feijóo se subía a su coche, para recorrer los veintitantos kilómetros que separan Escairón de Bóveda.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
enviar a reddit

+
0 comentarios