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Las cartas del abuelo Pascasio: Una urgente limpieza en el Centro Gallego

Las cartas del abuelo Pascasio: Una urgente limpieza en el Centro Gallego

lunes 10 de diciembre de 2012, 13:02h
Muy querida nieta Cristina:        
         Es mi obligación el tratar de ponerte al día sobre lo sucedido en la reunión semanal de la "Comisión de Seguimiento" de la intervención judicial del Centro Gallego de Buenos Aires. Ciertamente que los abuelos estamos preocupados pero yo, en particular, estoy bastante esperanzado en que el desenlace no puede ser otro que el retorno de la institución a las manos de los socios. Se habló del doloroso presente pero sobre todo del futuro inmediato.
 
            No quiero te pierdas nada de lo tratado, en especial subrayo una intervención que creo pone el dedo sobre un problema que es urgente corregir si apostamos por una mutualista sólida y transparente. El que intervino tiene buena puntería. Es un viejo amigo que nació en el municipio de Meira, al ladito de mi natal aldea fonsagradina. Estoy hablando de Bieito Abraira, histórico luchador que siempre defendió con firmeza la independencia de Galicia dentro de una confederación ibérica de naciones. Te informo que allá abajo lo tenían por medio loco al reivindicar la República de Galicia. La verdad te digo que es un emigrante muy sensato pero su fama de exaltado le viene de cuando gritaba en las asambleas alzando en su mano un ejemplar de la revista "A Fouce".
 
            Bueno, Cristina, vamos al tema que nos ocupa. La independencia de Galicia tardará en consumarse y mientras tanto mi querido Centro Gallego se embarra hasta la cejas en unas deudas que lo dejaron en el umbral de la desaparición. Según Abraira la entidad era fuerte cuando no había mayor honor para un emigrante que presidir aquel espacio de pujante vida cultural. Eran tiempos de bonanza pero también de rectitud ética en los comportamientos. Se  atendía a los pacientes con eficacia y respeto; fuesen enfermedades del alma o del cuerpo. Los directivos eran personas de reconocido prestigio y los empleados cumplían felices con su labor. La gestión directiva daba buenos frutos que se veían reflejados en las expresiones de orgullo de todos los protagonistas de la muy enriquecedora obra común.
 
            Te voy a repetir unas palabras de Abraira que me quedaron grabadas en el bocho: "Casi me muero por segunda vez al ver a un empleado del Centro Gallego darle una patada a la puerta de una habitación ---sagrada para nosotros--- en protesta por el atraso en el pago de los salarios. Creo sinceramente que el pelotudo degenerado desconocía que allí murió nuestro héroe nacional Alfonso Rodríguez Castelao. Me sentí mal; abatido e impotente delante del triste espectáculo protagonizado por los ruidosos bombos que invadieron los corredores del hospital. Nuestro santuario de solidaridad fue profanado por la irracionalidad quilombera que sustituyó nuestra música tradicional por insultos y gritos". Después, siguió reflexionando sobre diferentes aspectos de la gestión  manifestando que es necesario realizar una urgente limpieza de malandras.
 
            Abraira se refería concretamente a un par de inmorales médicos que deben ser expulsados y denunciados en sede penal. Son profesionales indignos que no pueden ser parte del prestigioso cuadro médico del Centro Gallego. ¿Querés saber lo que hacían? Uno, el cardiólogo, utilizaba el quirófano para  atender a sus pacientes particulares. Les colocaba un marcapasos usado que conseguía a traves de PAMI. Algunos de los aparatos dieron problemas; fallaron y hubo que cambiarlos. El aprovechado galeno los cobraba como si fuesen nuevos y de última tecnología. El otro, traumatólogo, comerciaba con prótesis como si estuviera en la feria vendiendo manzanas. A nadie le gusta que le vendan una fruta un poco blanda pero creo no es lo mismo que si en tu cadera ---en vez de titanio--- te meten un plastiquito que se deteriora antes de que llegués a la esquina. Es prioritario erradicar estas conductas indecentes porque si cobrás para el bolsillo; estás robando.
 
 
            Sobre el futuro el amigo Abraira expuso su idea que gira alrededor de salir del pozo mediante la recuperación de la confianza social. Tengo apuntado lo que dijo sobre los ingresos: "Nuestro Centro Gallego será viable si llegamos a los cuarenta o cincuenta mil socios. Mis números no son una fantasía, surgen de la realidad demográfica de Buenos Aires. Así, entonces, al tener una razonable masa social ingresaremos un millón de dólares por mes en la caja societaria. Además, hay que sumar los euros de la Xunta para subvencionar a los asociados nacidos en Galicia". Claro que antes de implementar una campaña de socios insiste el ex directivo Abraira en convencer al interventor La Blunda para que no demore una acción desinfectante que aleje del hospital a los virus-corruptus de los que son portadores ---diagnosticados--- un chorro-cardio y un chorro-trauma.
 
            Me despido. Tenés mucho laburo que hacer y te estoy reteniendo. Recibí el abrazo cariñoso del abuelo de Mazaeda que no te olvida.
 
 
                                                                                  Pascasio Fernández Gómez
        
        
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