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Las cartas del Abuelo Pascasio: aprender de los errores

Las cartas del Abuelo Pascasio: aprender de los errores

lunes 26 de noviembre de 2012, 21:12h
Muy querida nieta Cristina:

    Te vuelvo a escribir en referencia al Centro Gallego de Buenos Aires. Nos quedaron una serie de incógnitas en el tintero que es necesario despejar antes del cese de la intervención judicial. A los abuelos gallegos nos tiene especialmente preocupados lo que llamamos "el día después de la intervención". Esperamos ilusionados el retorno a su despacho de doña Marta. Es lo que corresponde pero no para seguir como si no hubiese pasado nada. En la primera reunión que convoque dará lectura a un breve texto informativo con las bases de un proyecto de futuro para la institución asegurando que no está leyendo ninguna ficción o fantasía porque  previamente fue consensuado con las partes implicadas: asociados, autoridades y empleados. Al terminar de leer expresará sin rodeos que llegó el momento de que nuevos tripulantes se hagan cargo de la nave social. Serán elegidos por medio de las urnas en las elecciones previstas para  finales de noviembre o principios de diciembre de 2013.

    En la última reunión de la "Comisión de Seguimiento" se debatió sobre el retorno a la esquina de Belgrano y Pasco. Los diferentes oradores revisaron en detalle las actuaciones de las directivas que se sucedieron durante los últimos 50 años. Su conclusión más relevante es una recomendación: la gestión deberá adaptarse y ajustarse como una pieza más dentro del actual sistema nacional argentino de salud. Les duele mucho que se pierda nuestra credibilidad ya que si en algo destacamos fue en ser grandes laburadores. Los que intervinieron pidieron perdón por el fallo de los descendientes pero hacen constar que un punto negativo en más de 100 años aportando riqueza al patrimonio común de los argentinos no puede borrar u oscurecer un pasado de exitosa siembra de solidaridad.

    Me resulta muy grato el hacerte una especie de resumen de lo que dijo en la reunión mi viejo amigo Prada Chamocín. Sus suaves palabras animaron la reunión al poner sobre el tapete su idea de impulsar una reforma estatutaria que permita la escisión o separación del actual Centro Gallego en dos asociaciones o fundaciones independientes. El bueno de Rodolfo dos Peares sabe de lo que habla. Sufrió en carne propia en el Instituto Argentino de Cultura Gallega la casi constante ausencia de fondos para actividades culturales. Su noble personalidad le hizo merecedor de una íntima amistad con Alfonso Rodríguez Castelao. Creo, Cristina, que si hacés un poco de memoria te acordarás de unas pastillas para la tos [Doctor Andreu] que tomabas cuando ibas a la escuela. Las estoy viendo en sus lindas cajitas de chapa. El amigo Prada era el gerente general para América del Sur del laboratorio catalán que las fabricaba.

    En su larga intervención fue desgranando historias muy emotivas pero me quedé con una frase: "De los errores, hay que aprender". En su didáctica exposición se aferró a la convicción  de que el Centro Gallego tendrá un camino de futuro si nosotros ---los que nacimos en Galicia--- asumimos con humildad que desapareció aquel nostalgioso sentimiento emigrante del siglo pasado. Ahora son nuestros familiares, ciudadanos argentinos, los encargados de luchar por lo que es suyo. Nosotros cumplimos al dejarle a su disposición un valioso bien inmueble. Me gustó cuando Prada utilizó el fútbol de los domingos para reflexionar: "Los goles en la cancha pueden ser de Boca, Independiente, San Lorenzo, Racing o River pero siempre habrá uno que llevará en su genética la alegría o la pena de un heredero de las raíces gallegas".

   

    Bueno, no quiero abusar de tu tiempo, vamos entonces a la propuesta concreta de mi amigo Prada. Se trata de crear dos entidades asociativas, cada una con sus estatutos, personería jurídica y patrimonio. A modo aproximativo propone las siguientes denominaciones oficiales: a) Hospital Gallego de Buenos Aires; b) Instituto Argentino de Cultura Gallega. En el Hospital se incluye el Panteón Social ubicado en el cementerio de La Chacarita y en el Instituto el Teatro Castelao. Al terminar de hablar nos pidió que mirásemos para la esquina porteña de nuestros amores. Cuando comprobó que teníamos concentrada la visión, señalizó con un potente puntero láser las tres entradas independientes para el acceso al Hospital, Instituto y Teatro. Dijo además que es una muy buena señal que el edificio permita la división sin tener que realizar una costosa obra de reforma.

    Me despido. Te hago llegar un abrazo del abuelo que no te olvida.
               
                                Pascasio Fernández Gómez

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