La habilidad de López para colar sus mensajes
La visita electoral realizada ayer por José Bono a Segovia fue aprovechada por el candidato socialista a la presidencia de la Junta, Óscar López, para intentar despejar cualquier duda acerca de su futuro tras el 22 de mayo. López le comentó a Bono que durante la visita le presentaría a la persona que le sustituirá en el Congreso de los Diputados una vez que recoja su acta como procurador de las Cortes regionales.
Al final, circunstancias imprevistas impidieron a Clara Luquero, concejala de Cultura y numero dos del actual equipo y de la nueva candidatura del alcalde Pedro Arahuetes, acudir al encuentro, pero López ya había colado el mensaje: Que nadie ponga en duda -el PP nunca ha dejado de hacerlo- que abandonará el escaño de diputado en Madrid para dedicarse plenamente a la comunidad autónoma.
Anécdota aparte, no parece que Luquero vaya a tener excesivo recorrido en el palacio de la Carrera de San Jerónimo. Por lo que sabe “El Topillo”, el primer aspirante a encabezar la lista segoviana del PSOE al Congreso en las próximas generales no es otro que el secretario provincial del partido, Juan Luis Gordo, quién pretenderá cambiar su actual escaño en el devaluado Senado por otro en la Cámara Baja. Eso siempre, claro está, que desde Ferraz no desembarque algún “cunero”, figura que conocen muy bien en el PSOE segoviano, que en el pasado estuvo representado en el Congreso sucesivamente por Ángeles Amador y María Teresa Fernández de la Vega.
Le cuentan asimismo a “El Topillo” que del riesgo “cuneril” tampoco está a salvo en las próximas elecciones generales por el PP de Segovia, ya que a la dimisión en su día de Jesús Merino se ha sumado ahora la salida del presidente provincial del partido, Francisco Vázquez, hacia la presidencia de la Diputación. Si Amador y Fernández de la Vega son los antecedentes socialistas en la materia, el del PP es la añorada Loyola de Palacio, que en su momento aterrizó en Segovia en calidad de “cunera”, si bien su integración en el partido y la sociedad segoviana no tardó en ser plenamente satisfactoria. Nada que ver, por ejemplo, con lo de Gustavo de Arístegui en Zamora.