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Desde el gallo de la Almudena: MAR, el perillán difamador que engordó a orillas del Pisuerga

Desde el gallo de la Almudena: MAR, el perillán difamador que engordó a orillas del Pisuerga

La durísima sentencia de un juzgado de Madrid condenando a Miguel Ángel Rodríguez a pagar 40.000 euros –una minucia al lado del fortunón que este “bachiller” lleva acumulado a las faldas de Aznar-habrá sido celebrada con un rictus de desprecio por no pocos periodistas castellanos y leoneses que tuvieron que sufrir las ínfulas de este pobre muchacho durante su corto tiempo como portavoz del susodicho en el colegio de la Asunción. Supongo que esa satisfacción será muy especial entre aquellos que sufrieron sus embestidas –nunca mejor dicho-, sus amenazas, sus coacciones, y sus “listas negras”. Tenía que ocurrir un día u otro. Porque si arremetía contra los socios que le permitían a él subirse en coche oficial –el CDS de Suárez en los tiempos vallisoletanos; CIU en los tiempos de Moncloa- qué haría y hace contra los que considera sus enemigos. Javier Gil acaba de publicar un artículo titulado el “Gran Difamador”. Este es uno de los que tiene capacidad para movilizar a la “izquierdona” (Rodríguez dixit) que no soporta su atrevimiento y su chulería sin causa. El doctor Montes ha sido el primero en empapelarle de manera justiciera. Pero podría haber cientos e incluso miles. Es el típico muchacho de escaso bagaje intelectual y académico que confunde valor y precio. Sólo en un país de esta guisa puede medrar un personaje atrabiliario como el que describo. A por Fraga, Rajoy, Arenas… Miguel Ángel Rodríguez es lo que por mi pueblo denominan un “gebo”. Pero un “gebo” de categoría. Persiguió desde que Aznar le tenía de palanganero al uso (no pidas a quien pidió ni sirvas a quien sirvió) el poder, la fama y el dinero con ahínco. Las dos últimas cosas las ha conseguido, desde luego. Pero para observar la catadura del personaje que todo lo traduce en el “do ut des” nada más hay que ver su comportamiento cuando estaba en el machito. Al amigo, el culo, al enemigo, plomo y al indiferente la legislación vigente. Como resultaba un servil para su amo, quería a su vez ser jefe y buscaba aquellos que le trataran como tal. El ejemplo más visualizable es Ernesto Sáenz de Buruaga, al que dio cargos en la TVE (en su vuelta al blanco y negro) y luego convenció a Villalonga –otro malandrín aznarista que se llevó lo que no está escrito- para que le fichara en Antena 3. Hoy por ti mañana por mí. Rodríguez despotrica de Manuel Fraga, de Javier Arenas, de Mariano Rajoy. Especialmente de este último porque el gallego le caló a la primera. Su “cuadra” de plumíferos/opinadores –que se permiten vetar a todo aquel que no esté en su onda/FAES-aprovechan cualquier ocasión para destripar al hoy presidente del Partido Popular. ¡No están seguros de que vayan a abrevar en las nuevas aguas de la derecha! Este es el personaje. A tal señor, tal escudero. Debo confesarlo: este MAR, me cae bien. Sinceramente. Lo mejor que puedo hacer por él es rezar. Sin parar. Graciano Palomo. Periodista.
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