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Un grande entre los grandes de la literatura mundial

A los 99 años falleció Ernesto Sábato

A los 99 años falleció Ernesto Sábato

El escritor Ernesto Sabato murió en la madrugada debido a una bronquitis que complicó su delicado estado de salud y sus restos comenzarán a ser velados desde las 17, en el Club Defensores de Santos Lugares.
Sábato iba a ser homenajeado este domingo en la 37ma. edición de la Feria del Libro que se realiza en el predio de La Rural, con motivo de cumplir 100 años el próximo 24 de junio. Sábato, quien fue el último superviviente de los escritores con mayúscula de la literatura argentina, estaba ya prácticamente ciego, lo que lo mantenía retirado en su residencia bonaerense de Santos Lugares. Debido a su ceguera, el autor se había visto obligado en los últimos años a abandonar la lectura y la escritura, y a llenar su tiempo con la pintura y otras aficiones que practicaba en su vivienda. En los últimos días una bronquitis había complicado su salud, destacó en declaraciones radiales su compañera Elvira González Fraga. Nacido en la localidad bonaerense de Rojas el 24 de junio de 1911, abandonó su carrera científica en los años 40 para volcarse en la literatura con la publicación de la recopilación de ensayos "Uno y el Universo". El reconocimiento internacional le llegó en 1961 con "Sobre héroes y tumbas" y la consagración en 1974 con "Abaddón el exterminador", que completan la trilogía iniciada con "El túnel" (1948), adaptada al cine en 2006. Galardonado con el Premio Cervantes en 1984 y propuesto como candidato al Nobel de Literatura de 2007, Ernesto Sábato no sólo fue reconocido por su oficio de escritor, sino que además presidió en 1984 la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (Conadep). Este grupo redactó el informe "Nunca más", una obra clave que relata los horrores de la última dictadura militar argentina (1976-1983). La última obra publicada de Sábato, que también recibió los premios Gabriela Mistral (1983) y Menéndez Pelayo (1997), fue "España en los diarios de mi vejez", fruto de sus viajes al país en 2002, mientras Argentina se sumergía en la más feroz crisis económica de su historia. Según contó su hijo Mario Sábato, autor de un documental sobre la vida de su padre, el escritor ya no salía de casa, estaba al cuidado de enfermeras y apenas hablaba, aunque ocasionalmente rompía su silencio para mantener algún breve diálogo con la familia El director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, destacó el valor humanístico de la obra del escritor Ernesto Sábato, como también su participación en la elaboración del informe de la Conadep (Comisión Nacional de Desaparición de Personas) al restaurarse la democracia en el año 1983. Se refirió, en una entrevista con radio Continental, a la trayectoria de Sábato, autor de las novelas “El Túnel“ (1948), “Sobre héroes y tumbas” (1961) y “Abbadón el exterminador“ (1974), entre las más destacadas. González expresó que Sábato estaba “en silencio hace mucho tiempo, sabíamos que estaba preso de una enfermedad muy grave; su palabra dejo de escucharse hace diez años en la Argentina. Recuerdo sus últimas intervenciones en programas televisivos; era una voz en aquellos años indudablemente de una alta tradición humanística”. Recordó que sus orígenes “habían sido la izquierda reformista universitaria. Sus primeros contactos con la vida cultural habían sido a través de la ciencia, la física, pero desde temprano Sábado se dedico a pensar una suerte de resurgimiento humanista en un universo transitado por una revolución técnica que evidentemente no lo convencía, puesto que parecía que dejaba desamparado al hombre creador, espiritual, al escritor, a la comunidad misma, que siempre dejaba como un lugar donde se alojaba cierto misticismo”. Memoró que “sus orígenes tienen que ver con el positivismo científico, se fue apartado progresivamente de él en busca de lo que alguna vez denominó los dioses, los dioses de la creación, los dioses de la reparación de la vida herida por la sociedad contemporánea, las grandes ciudades de cemento. Recuerdo que “El escritor y sus fantasmas” era el hombre y la maquinaria y fueron lecturas que los jóvenes de los 60 hacíamos con interés. Era de algún modo la búsqueda de soluciones político colectivas con una humanidad que parecía descentrada de los objetivos morales, intelectuales. González evocó que en los '40 publicó “El Túnel” que había sido elogiada por Albert Camus en Francia, que era el escritor protagonizante más leído en aquella época. También Camus veía un orden moral agredido por la civilización contemporánea tecnológica y había pensado en una suerte de estadio intermedio entre los movimientos de liberación nacional, las izquierdas y las posiciones de derecha. Camus también veía una sociedad estructurada a través de un hombre basado en la idea de lo absurdo, pero ese absurdo le daba la fuerza misma para encarar la vida de una forma escéptica pero constructiva . “El Túnel” de Sábato era una novela inspirada un poco en Camus, que también buscaba en medio de la oscuridad el sentido de la vida”. Luego “Sobre Héroes y Tumbas” en los 60 “fue su novela conmocionante” definió el titular de la Biblioteca Nacional y agregó que fue “una novela sobre la Argentina, una búsqueda también del sentido de la verdad y la existencia pero a través de distintos personajes. Fue una novela que realmente conmocionó la literatura argentina, también en medio de un mundo sin valores o sin sentidos, sobre todo la ciudad de Buenos Aires que él pinta con cierto sentido metafísico interesante. Los personajes son como sonámbulos que se buscan a si mismos en medio de una sociedad que les da la espalda y esa novela durante muchos años fue la marca de dejaba Sábato a los nuevos lectores y no pocas otras escrituras se inspiraron en ‘Sobre Héroes y Tumbas’” Los vecinos lo recuerdan con anécdotas Vecinos de la casa en donde vivió desde hace mas de 60 años Ernesto Sábato, recordaban esta mañana la figura del escritor Adrián Robledo recordó que "cuando Sábato cumplió 80 años yo era repartidor de diarios". Indicó que en esa oportunidad, el escritor "que estaba quemando a las 6 de la mañana, en la entrada de la casa, unas pinturas que había hecho, me invitó a desayunar y lo que más me llamó la atención fue la cantidad de libros que tenía". "Me acuerdo que le pregunté dónde estaban las paredes de la casa porque iban desde el piso hasta el techo los libros, y después que me invitó a desayunar, me dijo que cumplía 80 años y me regaló una pintura que aún conservo". Robledo señaló que "no hablamos nada de literatura" sino que "me insistía con que estaba mayor y que tomara el café con leche que me sirvió". Destacó que también lo vio en otras oportunidades caminando por el barrio junto con Matilde -su esposa fallecida- "pero hacía mucho tiempo que no salía de la casa, se sabía que estaba enfermo y que venían familiares a visitarlo, aunque había algunas chicas que lo estaban cuidando". Por su parte, Víctor Correira, amigo personal de Sabato, indicó antes de acercarse al domicilio del escritor que "Sabato estaba mal, pero siempre fue ese hombre excelente que a cada instante nos dio una lección de dignidad". "Lo conocí hace 30 años, yo tenía un negocio a la vuelta de su casa que reparaba televisores y Matilde me traía las cosas para arreglar", recordó. "En una oportunidad, vino con Ernesto y empezamos a hablar sobre la obra del Club de Leones, y fue él quien me pidió si lo podría convertir en su ahijado y hacerlo leonino, cosa que así ocurrió". Destacó que "a partir de ese momento, comenzamos una amistad a tal punto que una vez, cuando vine a verlo y le toqué el timbre para entrar a su casa, me premió diciéndome `usted es amigo, no tiene que anunciarse, sino solo pasar`". Los vecinos recuerdan el gran dolor de Sabato cuando murió su hijo Jorge en un accidente automovilístico y coinciden en afirmar que -a partir de ese momento- no fueron tantas las salidas públicas por el barrio y que cada vez que lo hacía, sólo recibía muestras de afecto de quienes lo conocían por años. El velatorio El velatorio de Ernesto Sábato comenzará a las 17 en la sede del Club Atlético Defensores de Santos Lugares, ubicado en Langeri al 3100, Santos Lugares, frente a la casa donde falleció el escritor esta madrugada. La sala velatoria estará abierta hasta las 24 horas de hoy y reabrirá mañana de 7 a 12, hasta que parta el cortejo fúnebre. Asimismo, se anunció que a las 14 horas su hijo, Mario Sábato, ofrecerá una conferencia de prensa en la sede del Club Santos Lugares
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