Las listas del PP o la casa de los líos (y III)
Las listas del PP a las Cortes se cerraban con un petardazo final en torno a la candidatura de Soria, convertida en esta ocasión en la madre de todos los líos o, si lo prefieren, en un lío de padre y muy señor mío. No es que no estuviéramos avisados de la monumental gresca que el PP tenía allí montada, pero no esperábamos que se llegara a la reunión del comité electoral regional, que siempre ha sido un puro trámite, sin resolver la reyerta en torno a la presencia en la lista de la vicepresidenta primera de la Junta, María Jesús Ruíz.
Que, ante la situación creada, la presidenta de dicho comité, Silvia Clemente, tuviera que interrumpir la reunión para evacuar consultas a la jerarquía, revela la manifiesta incapacidad de Juan Vicente Herrera para pastorear el problema. El episodio fue esperpéntico y de resultado equívoco, ya que la supuesta ganadora del pulso, o sea la señora Ruiz, ha salido del trance convertida en un cadáver político. Y, en contra de lo que ella pueda pensar, cuanto peor sean los resultados electorales del PP en Soria, peor entierro político recibirá quien ha sido desde el primer momento la principal causante de la discordia en el PP soriano.
Mucho más subrepticio fue el navajeo del que era victima en Valladolid la todavía secretaria primera de las Cortes, Mercedes Coloma, quien ha pasado de ocupar en 2007 el segundo puesto de la lista a verse esta vez apeada de la candidatura a última hora y sin ninguna explicación. Su delito no ha sido otro que el haber tenido el coraje de encabezar -con muy notables resultados por cierto- una candidatura alternativa a la de Ramiro Ruíz Medrano en el último congreso provincial del PP.
El mensaje que se desprende no puede ser mas mezquino: El que osa disputar el poder a quien lo ocupa o está predeterminado para ocuparlo se ve expulsado del paraíso. Toda una lección de “democracia interna” que seguramente Ruiz Medrano no se hubiera atrevido a impartir por ejemplo a José Valín, compañero de candidatura de Coloma.
Es más, conociendo su ánimo más bien pusilánime, me cuesta creer que la defenestración de la procuradora haya sido una iniciativa suya. Me inclino a pensar que la decisión ha sido inducida desde el “ala oeste”. O mucho me equivoco o Ruiz Medrano ha sucumbido a las técnicas conductistas de quien, amén de mecer la cuna presidencial, ahora se permite además mover desde la sombra los hilos del PP vallisoletano. Dejando a un lado el respeto guardado a Tomás Villanueva, el orden que sigue la lista autonómica, con el presidente provincial del partido desplazado hasta el numero cuatro, resulta más que significativo.
Entretanto, antes de que se inflara más, Juan Vicente Herrera ha decidido pinchar el globo del debate electoral que con tanta insistencia le venía reclamando el socialista Óscar López. No puedo decir que ello me haya sorprendido. Dije aquí hace dos meses que Herrera no se prestaría a ese debate. Yendo, como va, de sobrado, considera que no tiene nada que ganar y mucho que perder frente a un contrincante que domina mejor que él el medio televisivo. El único problema es que, más allá del ninguneo hacia López, esa negativa conlleva una absoluta falta de respeto democrático a los ciudadanos, que tendríamos que tener derecho a ese debate. Pero ya escribí entonces que Herrera no es ni de lejos lo que parece y que bajo su aparente talante afable y dialogante encierra una notable y creciente prepotencia.
Leída la entrevista concedida el pasado domingo a “Diario de Burgos”, lo peor de todo es el insulto a la inteligencia que suponen las excusas utilizadas para rehuir ese debate. Excusas, sin duda, de mal pagador, que de rebote dejan en situación muy desairada a la televisión autonómica privada que desde hace dos años funciona en Castilla y León en régimen de monopolio por concesión de la Junta. Una televisión que con el debate al que se niega Herrera cumpliría al menos por un día la función pública que justifica la cuantiosa subvención (se dice que de 27 millones de euros anuales) que recibe de las arcas autonómicas. Otro daño colateral no tenido en cuenta el presidente de la Junta y candidato del PP.
(En la imagen superior, Ramiro Ruíz Medrano; abajo, Juan Vicente Herrera y Óscar López)