El PSOE ha recuperado la iniciativa política tras el anuncio de José Luis Rodríguez Zapatero de no ser el candidato a la presidencia del Gobierno en las elecciones generales del 2012. Sí, 2012.A pesar de la exigencia de elecciones anticipadas por parte del PP, todo indica que Zapatero agotará la legislatura con tres objetivos: utilizar los pactos con los nacionalistas para acabar la legislatura como una baza electoral frente a los populares, la aprobación consiguiente de los presupuestos para el año que viene y acabar las reformas pendientes, que es lo más trascendente para España y para crear las condiciones favorables para recuperar la actividad económica y la creación de empleo. Esa es la principal preocupación de los ciudadanos, más allá de los personalismos políticos que deberían quedar al margen y demostrar una categoría política por encima de intereses partidistas con la consecución de acuerdos en asuntos clave de Estado. Los datos del paro siguen dándonos un bofetón de realismo en plena cara, aunque las afiliaciones a la seguridad social permiten cierto optimismo junto con la Semana Santa en abril y unas perspectivas halagüeñas del turismo para este verano, favorecido por la inestabilidad en los países árabes.
Zapatero ha despejado la incógnita y ahora la pelota está en el alero de cada uno de los candidatos en las elecciones municipales y autonómicas. Sin escusas. Hay tiempo suficiente para que la campaña se centre en las virtudes y los defectos de la gestión de cada candidato municipal y autonómico sin que la decisión popular se pueda centrar en un plebiscito sobre Zapatero, sí o Zapatero, no. Algunos consideran que la decisión llega tarde, otros que se debería haber producido después del 22 de mayo, la realidad es que Zapatero ha elegido los tiempos y las cartas están encima de la mesa. Castilla La Mancha se presenta como la joya de la corona que puede representar el principio del cambio. Su presidente actual, el socialista José María Barreda, se la juega y la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, también. Las demás autonomías son importantes para contabilizar hasta qué punto el efecto Zapatero sigue lastrando al PSOE o una vez en el banquillo, se juega la última parte del partido y nada estará decidido hasta que los ciudadanos introduzcan su voto en las urnas. Esas son las verdaderas encuestas y la economía decidirá.