red.diariocritico.com
Todavía el camino no está despejado

Todavía el camino no está despejado

Imagino el peso que Zapatero se ha quitado de encima. Era la crónica de una muerte anunciada. La única incógnita era saber la fecha en la que lo iba a anunciar y al final tengo la sensación de que escogió el peor momento. A las puertas de unas elecciones no alcanzo a comprender los motivos que llevan a un partido político a abrir en canal el debate de la sucesión de su líder. Es obvio que al PSOE le va a resultar imposible mantener este asunto al margen de su actividad política, precisamente en el  momento en el que van a arreciar las críticas a la gestión socialista en una campaña que tiene mucho de ensayo para las próximas generales. Zapatero lo sabe y por eso en el Comité Federal del sábado pidió a sus candidatos que explicaran lo que ha hecho el Gobierno para afrontar la crisis, aunque esta petición suponga una nueva contradicción, y van dos ya, a los planteamientos que realizó José Blanco cuando presentó la campaña socialista, una campaña que dijo sólo debía centrarse en las ciudades y en las comunidades autónomas.   Zapatero no se va obligado por las críticas de sus adversarios, ni por los malos resultados de unas encuestas que ya llevan un año vaticinando su fracaso electoral. Zapatero se va obligado por las presiones internas, por el debate abierto en el que ya se cuestionaba su mando y donde se lleva tiempo pidiendo que anuncie su marcha. Aunque ahora todo se maquille con que la decisión estaba tomada desde el comienzo de la legislatura, lo cierto es que la tensión interna había llegado a un punto insoportable.  Es muy posible que en estos primeros días el partido socialista metabolice el anuncio de Zapatero como un cierto respiro. Los barones han ganado la batalla a Botín y compañía que abogaban por no abrir este debate, pero al final se ha impuesto el remedio más inmediato, aquel que trata de salvar los muebles de cara a las elecciones de mayo, donde las encuestas van en picado y donde todos los analistas coinciden en que por mucho que se hable de ciudades y pueblos, hay en el ambiente una voluntad de censura a un Gobierno que no vio la crisis, que hizo de la rectificación su regla del juego y al que, en definitiva, se le ve como el culpable de las mayores cifras de paro conocidas, cerca de los 5 millones.   El PSOE ha enseñado sus cartas. Lo que se busca es que los españoles  mitiguen su cabreo con la noticia de que Zapatero se va, pero yo les aseguro que no entiendo cuáles son las razones para tomar esta decisión tan tarde, tan in extremis, sin apenas tiempo para la reacción del propio PSOE, al que el calendario ahoga con la cita del 22 de mayo, sin tiempo para el recambio inmediato y sin poder evitar la sangría interna que produce siempre el relevo del líder nacional cuando hay más de un aspirante. Los barones socialistas no quieren primarias, pero las van a tener que afrontar, porque en el PSOE están tan mal las cosas que no es descabellado pensar que  habrá varias formas de entender la salida de la crisis interna en la que está metido.   Si a Zapatero, teniendo todo el poder, le ha resultado muy difícil controlar a los poderes territoriales, más difícil todavía lo va a tener  ahora para mantener el crédito y la autoridad. Mucho me temo que va a tener que ver como se cuestionan sus decisiones, máxime cuando muchas de ellas serán ajustes  duros y con un costo social evidente. Zapatero es ya el pasado y es lógico que en estas primeras horas tenga todos los parabienes, pero en el transcurso de unas pocas semanas va a comprobar el tremendo desgaste que le ha supuesto el no ser ya el candidato. Los partidos son organizaciones cainitas que no dan tregua. Lo mismo adoran a su líder con una gran devoción, que lo sumen en el olvido más atroz o lo colocan como una especie de jarrón chino que forma parte del aparato, pero en el que ya no pinta nada. El Presidente lo va a comprobar muy pronto, con el agravante de que los previsibles malos resultados electorales de mayo, le van a colocar en la tesitura de soportar un auténtico calvario hasta las elecciones generales, si es que llega. Por mucho que haya hablado de agotar la legislatura no hace falta ser muy listo para intuir que el cómputo de los votos y el recuento de alcaldías y comunidades, será determinante para saber si puede agotar el calendario hasta marzo del año que viene.   En teoría el PP lo tiene fácil, tal vez demasiado fácil y eso también es un riesgo. Las prisas no son buenas y estos primeros compases de pedir elecciones generales en este momento no se entienden tampoco demasiado bien. En mayo sería más lógico. Zapatero ya no va a ser candidato, el disgusto que hay con él no se va a apagar de la noche a la mañana, pero hace falta saber si la decisión de marcharse no va a ser movilizadora para los descontentos socialistas que según las encuestas se iban a quedar en casa. El PP debe ir a ganar las elecciones del 22 de mayo y a partir de ahí mostrar y hacer valer sus poderes. Seguir cercando a un Presidente que es ya árbol caído, no me parece lo más adecuado. Pero de la estrategia de los partidos, ya se sabe… Luis Jaramillo. Director de COPE Castilla y León.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
enviar a reddit

+
0 comentarios