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A Iñaki Gabilondo

    Hay, en la profesión periodística, competidores, rivales, amigos y hasta hermanos, porque no es cierto eso de que “para el pan como hermanos, y para noticia como gitanos”, con todos los respetos para esa etnia. Tampoco es cierto que los comunicadores tengamos como lema que “perro no come carne de perro”, o eso de que “no le digáis a mi madre que soy periodista, sino que trabajo de pianista en un puticlub”.

    Digo todo eso ante el disgusto que nos ha dado a todos sus amigos el gran Iñaki Gabilondo quien, víctima involuntaria de la situación de su empresa (la otrora todopoderosa PRISA del fallecido Jesús de Polanco, con marcas tan emblemáticas como el diario 'El País' o la cadena SER), ha manifestado que “vive una situación de melancolía histórica”, y que tiene la sensación de “que se termina su vida profesional”. Como saben, el canal CNN+ termina sus emisiones el próximo 31 de diciembre, e Iñaki Gabilondo, que era la primera figura de esa cadena, ve con amargura su futuro.

    No nos gusta que los comunicadores seamos noticia, ni para lo bueno ni para lo malo, porque a lo más que llegamos es a ser intermediarios, espejos o altavoces. Pero hoy quiero romper una lanza en favor de Iñaki Gabilondo, el gran profesional de la radio española, el que durante mucho tiempo fue mi rival, mi honroso competidor y, sobre todo, un amigo del alma a quien le dije, en una entrevista con motivo de los 20 años de 'Protagonistas', que “la radio, sin riesgo, es absurda”. Es algo que venimos compartiendo los dos de cuerpo y alma, contra las marejadas de los sectarismos, contra tirios y troyanos, contra viento y marea.

     Querido Iñaki: No arrojes la toalla, no te dejes llevar por el desánimo, piensa que eres un joven veterano con mucha vida por delante. Es cierto que has tenido la suerte de ejercer tu oficio en una gran empresa, de admirable solidez económica, aunque los tiempos hayan cambiado, y de la puñetera crisis no se salve nadie. Pero, por encima de las coyunturas, está tu grandeza de gran profesional. Yo, Iñaki, que tengo unos pocos años más que tú, me siento en la obliga de pedirte, de exigirte que sigas en la brecha porque el pluralismo informativo necesita de gentes como tú. Quizá para ti, como para todos, en un mercado audiovisual cada vez más parcelado se hayan acabado los días de vino y rosas de las grandes audiencias. Pero, mientras haya un micrófono, y mientras existan unos telespectadores o unos oyentes que confíen en nosotros, debemos seguir en la brecha.

    Por favor, Iñaki, olvida la melancolía, afronta la realidad con el coraje del que siempre has hecho gala, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.



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