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Venezuela, Brasil, Bolivia y Ecuador revelan sus miedos

El 'populismo' también teme al 'lobo' de la crisis financiera internacional

El 'populismo' también teme al 'lobo' de la crisis financiera internacional

Los presidentes de Brasil, Bolivia, Ecuador y Venezuela admitieron el riesgo que la crisis financiera entraña para sus economías y para la integración regional, aunque intentaron mostrar solidez ante las turbulencias.
"Tenemos el mismo pronóstico: La crisis es muy seria y tan profunda que no sabemos el tamaño. Tal vez sea la mayor en la historia del mundo", dijo el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, después de un encuentro con su homólogo venezolano, Hugo Chávez, en la ciudad amazónica de Manaos.

"La crisis es interminable. Nadie sabe dónde termina. Están cerrando bancos hasta en Alemania, Holanda y Luxemburgo. Ojalá que no afecte a ningún pueblo. Ojalá que Estados Unidos consiga resolverla rápido", apuntó a su turno Chávez.

Tras la bilateral entre Lula y Chávez, al encuentro se sumaron los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y Ecuador, Rafael Correa, para tratar la integración regional, y también manifestaron sus temores ante las turbulencias que golpean a los mercados globales, aunque todos aseguraron que están tomando medidas para contener sus efectos.

Morales reiteró lo que dijo hace una semana ante la Asamblea General de la ONU y sostuvo que el problema mundial es de "modelo" y que "donde está el capitalismo, hay saqueo, explotación y pobreza".

Enfatizó especialmente que "los pobres no deben pagar la crisis de los ricos" y comparó con un dejo de ironía la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia con los intentos de atajar la situación en Estados Unidos.

"En Bolivia nacionalizamos para que la gente tenga plata, pero en Estados Unidos quieren nacionalizar la deuda y la crisis de la gente que tiene más plata",
declaró el mandatario boliviano.

Según Correa, el mayor riesgo para América Latina está en la probable depreciación de las materias primas y del petróleo, que suponen una cuota importante de las exportaciones de la región.

"Llegará el día en que no dependeremos de lo que ocurra en Estados Unidos", y en que solo entonces América Latina habrá conquistado "su propia soberanía", declaró el líder ecuatoriano, quien dijo coincidir en este aspecto con Lula.

Los gobernantes analizaron alternativas para atajar una crisis que puede recortar los créditos y dificultar algunos grandes proyectos de integración vial y energética que existen en la región.

El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, dijo que una de las posibilidades discutidas fue la activación del Banco del Sur, un proyecto aprobado hace casi un año y aún detenido por "trabas burocráticas", según denunció este miércoles Chávez, quien durante años porfió en favor de la iniciativa.

La constitución del Banco del Sur fue suscrita en diciembre de 2007 por Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela y se preveía que la institución comenzaría a operar este mismo año con un capital de 7.000 millones de dólares.

Fuentes brasileñas dijeron que el acuerdo alcanzado este miércoles por Lula, Morales, Correa y Chávez deberá ser discutido con los otros socios, pero aclararon que el plazo trazado para este año podría estirarse, incluso por la propia crisis financiera, que puede impedir a algunos países cumplir con unas aportaciones de capital aún no definidas.

Aún con las dificultades financieras, los cuatro presidentes no dejaron de lado la integración y acordaron avanzar en el proyecto de interconexión "Eje Multimodal Manta-Manaos", mediante el cual se aspira a construir una red de carreteras entre Brasil y Ecuador, a la que se podrían incorporar Bolivia, Perú y Venezuela.

El proyecto apunta a unir la ciudad portuaria de Manta, en la costa de Ecuador, con la de Manaos, en el corazón de la Amazonía de Brasil, desde donde se partiría con otro eje vial hacia la ciudad de Santa Elena del Uairén, en el sur venezolano.

Amorim dijo que en un plazo de quince días habrá una reunión de ministros para continuar las discusiones, a las que será invitado un representante de Perú.

Los gobernantes, además de la reunión conjunta, que duró cerca de dos horas, aprovecharon la cita para mantener sendas reuniones entre ellos, en las que trataron sobre distintos asuntos bilaterales.
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