Reivindacaron la dictadura
Bussi y Menéndez no se arrepienten de nada
En Tucumán la expectativa es grande, ya que faltan solo horas para conocer el fallo
Los represores defendieron su proceder durante los años ’70 y reiteraron que la Argentina "padecía una guerra", al hablar antes de escuchar la sentencia que esta tarde será pronunciada en el juicio oral que se les siguió por la desaparición del ex senador Guillermo Vargas Aignasse, en 1976.
El primero en hablar fue Bussi, quien, dirigiéndose a los miembros del Tribunal aseguró: "Pese a no ser mis jueces naturales, tienen el honor de ser magistrados del lugar que fue cuna de la independencia y sepulcro de la subversión marxista-leninista".
"Junto a soldados combativos, derrotamos en la Sierra Maestra argentina la agresión que perseguía convertir al país en un satélite soviético. Me siento un perseguido político de los derrotados de ayer en un combate justo", aseveró Bussi.
Como lo había hecho durante los alegatos, Bussi embistió contra el fiscal Alfredo Terraf, quien escuchó las críticas casi dándole la espalda, que solicitó que él y Menéndez sean condenados a prisión perpetua y que, además, cumplan la pena en la cárcel tucumana de Villa Urquiza.
"Usted ha cambiado, señor fiscal; yo, no. Sigo siendo el Bussi de toda la vida, con mis más y con mis menos. Así fui reconocido por la inmensa mayoría de los tucumanos, durante más de 30 años de convivencia privada y pública, por mi doble condición de soldado y de gobernante", manifestó el ex gobernador (1995-1999).
Respecto de Vargas Aignasse, Bussi insistió en que nunca lo vio y volvió a aventar la tesis de que cuando el ex senador, el 5 de abril de 1976, era trasladado a su domicilio para ser puesto en libertad, fue secuestrado "por parte de aquellos a los que había delatado" en la cárcel de Villa Urquiza y agregó que "esa metodología era propia de los montoneros para los delatores".
Bussi reconoció que el 24 de marzo de 1976, día en que fue detenido Vargas Aignasse, recibió de la Junta de Comandantes "una orden de carácter inexcusable e insoslayable, pormenorizada hasta en sus menores detalles, que estaba destinada a prevenir cualquier tipo de reacción inmediata por parte de potenciales opositores, para consolidar a la junta en el ejercicio del poder político de la nación".
Luego de destacar que las detenciones "no buscaban la mortificación ni mucho menos la eliminación de las personas", Bussi admitió que "la lista de las personas que debían ser detenidas fue confeccionada en cada lugar", es decir, en su caso, "en Tucumán", como había sostenido el fiscal Terraf.
Seguidamente, habló Menéndez, que no se detuvo en ningún detalle de la causa y que se limitó a manifestar que, desde 1960, la Argentina "padece las consecuencias de la peor de las guerras, la silenciosa, la revolucionaria, que es global, inexorable y permanente".
"La Argentina ostenta el dudoso mérito de ser el primer país en la historia que juzga a sus soldados victoriosos, que lucharon y vencieron por orden y para sus compatriotas. Pero, como lo hizo recientemente un oficial uruguayo, con patético dolor, podemos preguntarnos: ’¿para quién ganamos la batalla?", preguntó.
Luego de haber escuchado a Bussi y Menéndez, el hijo de la víctima, el diputado nacional Gerónimo Vargas Aignasse lamentó que "algunos sigan defendiendo el terrorismo de Estado y, como en el caso de Menéndez, sigan con una visión disparata de la realidad".
"Esperábamos alguna reflexión para la sociedad, para el futuro, un llamado a la unidad nacional. En particular Bussi, que insistió con descalificar a la víctima y al fiscal, perdió la gran oportunidad de afrontar los hechos con dignidad, en vez de justificar la represión", recalcó Vargas Aignasse.
Luego de haber escuchado a los imputados, el tribunal formado por Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Josefina Curi pasó a un cuarto intermedio hasta las 17, en que será leída la parte resolutiva de la sentencia, ya que los fundamentos serán anunciados el jueves 4 de septiembre.