Tiempos difíciles para los autónomos
La coyuntura económica de nuestro país, a día de hoy, no pinta bien. Datos hechos públicos por la Fundación de las Cajas de Ahorro – FUNCAS-, por analistas económicos de reconocido prestigio y por el propio gabinete de estudios socioeconómicos de ATA, corroboran los hechos y discrepan con escaso margen.
Esta misma semana el Presidente del Gobierno ha dado un nuevo recorte a las previsiones de crecimiento para 2008, y ha reconocido, por fin, que la economía española crecerá por debajo del 2% este año; aunque, eso sí, sin mencionar la palabra crisis. Y para el próximo ejercicio las previsiones tampoco son más halagüeñas: a lo largo de 2009 el consumo de los hogares seguirá perdiendo fuerza y se agudizará el ajuste de la construcción; la industria continuará perdiendo impulso, con un crecimiento del 0,8%; empeorarán las expectativas de inflación, situándose, previsiblemente, en torno al 5%, como consecuencia de la inusitada alza de los precios del crudo y de los alimentos básicos; y el superávit fiscal esperado para este año se recortará hasta el 0,5% del PIB, y en el próximo año el saldo se convertirá en un déficit del 0,3% del PIB.
Existe, por tanto, una contracción cíclica que no tocará fondo hasta mediados o finales de 2009. Estamos atravesando claramente un periodo de crisis económica, aunque oficialmente no se quiera utilizar esta palabra, que está afectando directamente a la gran mayoría de los españoles y especialmente a los más de 3.400.000 trabajadores autónomos que hay en España. Y subrayo, especialmente, porque es un amplio colectivo que forma un entramado de pequeñas empresas familiares, mucho más sensibles que el resto a los vaivenes económicos imperantes.
Los últimos datos del RETA apuntan que el empleo autónomo sigue creciendo y tiene las tasas de crecimiento más altas del total de la Seguridad Social: un 0,46% en los cinco primeros meses del año, quizá por el hecho de que muchos trabajadores que se han quedado sin empleo ven en el autoempleo una alternativa real y efectiva para salir de la situación de desempleo y recolocarse en el mercado laboral. A pesar de estos datos, se observa cómo éste crecimiento, consecuencia de la ya mencionada situación económica, se ralentiza y desacelera con respecto al crecimiento de los últimos años. Es más, en el mismo periodo en 2007 el número de autónomos se incrementó un 2,22% (68.012 nuevos emprendedores), frente a los 14.625 de 2008 (0,46%).
La última medida anunciada en el “Informe Económico del Presidente del Gobierno 2008” en materia de autónomos es la posibilidad de crear una empresa en veinticuatro horas. Va a posibilitar que, a partir del próximo año, los aranceles de notarios y registradores sean un 20 por ciento más baratos, se agilicen los tiempos para crear empresas y se simplifiquen cincuenta y ocho trámites administrativos. Es un paso adelante, pero no lo suficientemente amplio como para abordar la situación de esos emprendedores para los que, en caso de tener que cesar en su actividad, no existen indemnizaciones ni coberturas por desempleo, pero sí tienen que continuar pagando sus costes o a los trabajadores que tienen a su cargo. Resulta imprescindible una revisión del sistema fiscal de los autónomos, que acabe con la brecha fiscal que actualmente existe entre las sociedades y los autónomos persona física; aumentar la capitalización del desempleo al cien por cien - que actualmente está en el cuarenta por ciento-; apostar por la formación y fomentar el uso de las nuevas tecnologías. También, aumentar la protección social de los autónomos, donde apostamos por incluir en el Estatuto del Trabajo Autónomo la posibilidad de contratar a los cónyuges y a los familiares de los autónomos en el Régimen General, sin excepciones, con sus derechos y sus obligaciones, y aumentar la base mínima de cotización.
En resumen, vivimos tiempos difíciles que afectan a todas las capas y sectores de la población. Tiempos, en los que los autónomos ven cómo el euríbor y los tipos de interés continúan al alza; en los que los carburantes – medio de trabajo para miles de autónomos – mantienen una escalada sin control; en los que el consumo cae a mínimos históricos y en los que los millones de emprendedores que hay en España miran con incertidumbre al futuro. Pero, como dijo el ensayista y poeta libanés de finales del XIX, Khalil Gibran, por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.
* Lorenzo Amor es presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos-ATA