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Aguirre y el principio de Arquímedes

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, de nuevo sorprende a propios y extraños adelantando una remodelación que todos esperaban para septiembre, durante su discurso del Debate del Estado de la Región. Después de regresar de Valencia con una cara bastante golpeada por los efectos del marianismo se empeñó en cambiar el tono triste de sus miradas a base de alegrías y lecturas de clásicos de las matemáticas. Empezó por Arquímedes y se detuvo en su principio relativo a la hidrostática. Arquímedes lo enunció así: “Todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de fluido desalojado”. Obsesionada por estas lecturas, decidió aplicar lo descubierto por el matemático griego considerado el más notable científico de la antigüedad. Tenía en cuenta  las experiencias sacadas de Valencia sobre la confianza que los suyos, o los que dicen serlo, tienen en ella, y viceversa.

Ahora saca de su Gobierno a Alfredo Prada y a Manuel Lamela, desplaza a Gador Ongil, Beatriz Elorriaga y Fernando Merry del Val, y da entrada a Antonio Beteta e Ignacio Echeverría. De los dos primeros, el primero pasó de ir a la toma de posesión de su sucesor, Francisco Granados, que se hace cargo de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior. Granados, secretario general del PP de Madrid y uno de los dos nombre que propuso Aguirre a Mariano Rajoy para entrar en el Comité Ejecutivo Nacional del PP, ya le arañó a Prada las materias de Interior en una pasada ocasión. Dicen los entendidos que Rajoy ofreció a Prada ir en su equipo, y que el ya ex consejero de Aguirre se lo dijo a su entonces jefa, quien le preguntó si le consultaba o sólo le informaba. La respuesta no se sabe, pero sí que Esperanza le dijo algo así como “ya me contarás”. No le contó nada. Prada sabía lo que sucedería, aunque no la fecha concreta. Rajoy, sabedor  de que esto podría ocurrir, lo más seguro es que le propusiera hacerle ficha si Aguirre le dejaba en el banquillo.

Lamela, que en algún momento sonó como posible secretario general de Rajoy, deja su puesto en la Consejería de Transportes e Infraestructuras a Echeverría, y un mal sabor de boca en algunos que consideran que se metió tanto en el papel de ser el número dos del PP que llegó a ofrecer a su chófer que le acompañase en su aventura por Génova. Juntos a Lamela y Prada también salen Ongil, Elorriaga y Merry del Val. Su gran duda era si los cuerpos desalojados por ser malos chicos pesaban igual que las desplazadas a pesar de ser buenas chicas. Parece que ella encontró equilibrio en la operación que montó en su cabeza. Los que entran en su Ejecutivo saben de la materia encargada y son totalmente fieles a su jefa.

Otro de los que está en la Ejecutiva de Rajoy, Juan José Güemes, responsable de la Sanidad de la Comunidad de Madrid, se hizo en Valencia un lío tremendo porque, aunque estaba inicialmente en la lista de tres que dio Aguirre a Rajoy, luego fue borrado de la misma. No se sabe si conocía su eliminación, pero sí que movió muchos hilos de todo tipo para ser uno de los elegidos. Los otros dos de la lista no andan muy contentos. El otro, Ignacio González, que se queda de vicepresidente único de la Comunidad de Madrid tras los cambios de Aguirre, está muy contento de no estar en la Ejecutiva de Rajoy. Ya lo sabía, no sólo porque leyese unos folios, en presencia de toda la dirección popular, en los que exponía lo que piensa sobre muchas cosas y que tan mal cayó al marianismo, sino también porque días después de su intervención se fue a ver al mismísimo Rajoy y, en su despacho,  le trasladó de palabra muchos de sus pensamientos. Aguirre ya ha remodelado a los suyos y ahora sólo queda esperar que si sigue con Arquímedes  no se entretenga mucho en sus  aportaciones a la cuadratura del círculo.
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