Clinton dijo “es la economía, estúpidos”, pero nosotros en España vamos a tener que acuñar la frase “es el lenguaje, estúpidos”, y en este calificativo incluyo a hombres y mujeres sin necesidad de decir estúpidas.
Los que defendemos la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres estamos en contra de gestos para la galería, la feminización de las palabras, la reiteración innecesaria de vocablos, las patadas al diccionario y las gilipolleces varias.
Yo creía que en esto de jugar a progre con las palabras estaban solo los Llamazares o los Ibarreches de turno que cada vez que hablan en público tienen que decir “trabajadores y trabajadoras”, “vascos y vascas” o como llegó a decir en un mitin memorable Carmen Romero “jóvenes y jóvenas”. Lo que aún no habíamos oído decir es “miembros y miembras”, hasta Susana Aído nos ha regalado su primera chorrada ministerial.
| "Lo único que hay que pedirle es que si no hace nada que, al menos, no moleste" |
Se supone que en su primera comparecencia parlamentaria los ministros (aquí incluyo a las mujeres que forman parte del gobierno, porque nuestro idioma lo permite) exponen su programa o al menos hacen una importante declaración de intenciones sobre cuáles son las líneas más importantes de su futura actuación, y la ministra de Igualdad nos ha orientado con su nuevo palabro.
Si ya me parecía que este ministerio – que a día de hoy no tiene sede ni teléfonos conocidos – era un inútil gesto de propaganda porque la igualdad de consolida a través de los ministerios de Justicia, Educación, Trabajo, después de la primera exhibición parlamentaria de la joven ministra me reafirmo en que su Departamento no va a servir para nada.
Lo único que hay que pedirle es que si no hace nada que, al menos, no moleste, y a fé que molesta mucho que se maltrate nuestro idioma, porque no podemos permitir que entre en crisis una de las pocas cosas de valor que aún no han sido perjudicadas por la política: ¡es el lenguaje, estúpidos¡